Atrapada 48 horas bajo los escombros en Venezuela: su increíble estrategia para no desesperarse
Andrea Canónico pasó 48 horas bajo los escombros en Venezuela y reveló cómo logró mantener la calma. ¿Qué hizo para no desesperarse? Los detalles de un rescate que conmovió al país.
Andrea Canónico, de 23 años, pasó casi dos días sepultada bajo seis metros de escombros tras los terremotos en Venezuela. Su secreto: concentrarse en la respiración y dormir. Mientras, un minero conocido como “El topo” excavaba a pico y pala para rescatarla.
Los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el país dejando casi 2000 muertos y más de 10.500 heridos. En Los Corales, estado La Guaira, el edificio de Andrea colapsó por completo.
“Nunca me desesperé”
“Lo principal de todo este momento es que nunca me desesperé”, contó Andrea a la AFP desde la zona cero. “Yo me dije voy a dormir. Esto está en pleno desastre. Seguramente va a seguir temblando. Me voy a quedar tranquila, no me voy a agitar por el tema de la respiración”.
La joven tenía espacio para sentarse, pero encima de ella había seis metros de escombros. Su teléfono la acompañó todo el tiempo: le sirvió para saber la hora e iluminar el lugar. Arriba, un hombre con el que pudo comunicarse fue rescatado al día siguiente y avisó que ella seguía allí.
“Encima de mí había un hueco por el que yo me pude trepar. Pasé por un mueble que había y pude llegar al otro hueco que estaban haciendo los rescatistas y por ahí fui escalando y ellos me fueron halando y pude salir”, relató con los brazos aún vendados hasta los codos.
“El topo” de El Callao
Moisés Faramaya, de 26 años, es un exminero que se volvió voluntario. Grita “¿Hay alguien con vida aquí?” una y otra vez. Dice haber rescatado con vida a 16 personas y recuperado 22 cuerpos. “Golpeé dos veces y escuché cómo rasguñaban una pared. La persona estaba presionada y tenía movimiento de mano. Y la saqué con vida”, relata.
Los bomberos y expertos piden su ayuda. Casi no come ni duerme, solo fuma cigarrillos en sus breves recesos. “No es fácil el trabajo que uno hace metido ahí, el polvo, el olor a personas muertas que ya se están descomponiendo. Pero aquí vamos, perseverando”, agrega.
Días atrás las autoridades daban por muertos a todos los habitantes del edificio de Andrea. Alexander García, un mesero de 44 años, escuchó a bomberos declarar “Código 14” que, según indagó, significa “que están todos muertos”. Pero un escáner estadounidense y perros españoles encontraron rastros de vida y reactivaron la esperanza.
“La emoción de que estén vivos vuelve otra vez a renacer”, afirma García, esperanzado en reencontrarse con sus dos hermanos atrapados. “Todos los escucharon, todos”, repite este hombre, cuya madre fue extraída de entre los escombros, pero murió después.
En Los Corales, la oscuridad se instala, pero los esfuerzos de rescate continúan con linternas bajo la mirada de decenas de personas. Sin embargo, seis días después de la tragedia, las esperanzas de seguir sacando personas con vida se alejan.

