Arrancó a coser a los 5 años, lo dejó por bullying y hoy viste a su sobrina de 3: "Es sanar mi niño interior"

A los 5 años cosía a mano, pero el bullying lo hizo dejar todo. A los 12, una máquina de coser le cambió la vida. Hoy diseña alta costura y viste a su sobrina de 3 con retazos que guardan una historia que muy pocos conocen.

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Arrancó a coser a los 5 años, lo dejó por bullying y hoy viste a su sobrina de 3: "Es sanar mi niño interior"
Arrancó a coser a los 5 años, lo dejó por bullying y hoy viste a su sobrina de 3: "Es sanar mi niño interior"

Michel Martearena tenía apenas cinco años cuando empezó a coser a mano. Lo hacía para sus muñecas, en secreto, con retazos que encontraba en su casa. Pero el bullying lo obligó a guardar la aguja durante años. Recién a los doce, cuando su padrastro le regaló su primera máquina, el deseo volvió con más fuerza que nunca.

Hoy es diseñador de alta costura, tiene su propia marca —NAIF by Michel Martearena— y encontró en su sobrina Calu, de tres años, una compañera de proyectos que lo acompaña en cada creación. "Todo lo que le doy a ella lo quería cuando era chiquito y no lo podía tener. Es como sanar mi niño interior", cuenta a TN.

De los retazos a la alta costura

El camino no fue lineal. Michel recuerda que de chico hacía ropita para muñecas, pero los comentarios de sus compañeros lo llevaron a abandonar la costura. "A los cinco arranqué cosiendo a mano, pero por bullying lo dejé de hacer", relata. La tristeza fue tal que su padrastro decidió intervenir: a los doce le regaló una máquina de coser. "Ahí arranqué y no paré, hacía ropa que quería comprarme y no podía".

El primer pedido serio llegó de su mamá, que le mostró la foto de un kimono de una marca costosa. Fueron a buscar la tela y Michel lo confeccionó. Después vinieron las egresadas de colegios de la zona y, más tarde, el boca a boca se convirtió en su mejor vidriera. "Un tiempo laburé por mi cuenta y les hice ropa a las egresadas", recuerda.

La llegada de Calu: moda, complicidad y juego

Cuando su hermana quedó embarazada, Michel no dudó: empezó a diseñar para la bebé que venía en camino. "Al principio tenía miedo de que no le gustara, pero ella salió re coqueta. Le encanta cuando nos vestimos a juego y le hago ropita que acá no hay", cuenta emocionado.

La dinámica de vestirse igual arrancó casi por accidente. "Siempre me sobraba poquito de tela y no la iba a tirar. Calu era re bebé, tenía cuatro meses, yo me había hecho una camisa blanca de lino y dije 'le voy a hacer una pollerita'". Así, con retazos, fue armando un guardarropa a juego. Con el tiempo la complicidad creció: hoy Calu elige telas, opina frente al espejo y hasta le dice "no me mata" cuando una prenda no la convence.

Mientras ella quiera seguir modelando, Michel seguirá diseñando para ella. "Conmigo tiene todo su equipo", dice entre risas. También le corta el pelo, otra de las tareas que asumió con naturalidad.

El video que lo viralizó

Un video luciendo un vestido inspirado en Blancanieves cambió su alcance en redes. "No lo iba a subir porque lo había grabado dos meses antes. El día que lo hice estaba con fiebre, el video tenía mala calidad", recuerda. Pero su hermana le pasó más fotos y se animó. Al otro día, la publicación tenía 200 mil vistas. "Me angustió porque no quería exponer a mi sobrina, pero por suerte no tuve nada de hate. A veces lloro por los comentarios hermosos de la gente".

A pesar de la viralización, Michel asegura que las redes no son su prioridad. "Mi mayor trabajo es el boca en boca", afirma.

Formación y estilo propio

Estudió en la escuela de Roberto Piazza y se recibió a los 22 años. "Las profesoras me ayudaron un montón a aprender a fabricar", rememora. Antes, el 80% de lo que sabe lo aprendió solo, incluyendo la peluquería, oficio que ejerció durante años y que todavía le da de comer.

Su identidad como diseñador se inspira en el cine, las películas de vampiros y la época victoriana. De ahí surgió su concepto de "ropita old money para planes no money": prendas elegantes para el día a día. "Me las hago, pero después en la vida real me miran raro porque no están acostumbrados", relata. La idea tomó fuerza cuando sus clientas de la peluquería le decían que las prendas eran hermosas pero no sabían dónde usarlas. "Hay que usarlo igual, aunque sea para ir a comprar pan. Capaz mañana nos morimos, así que no hay que tener guardada la ropa".

Los desafíos de la autogestión

Michel trabaja de dos cosas: como peluquero y haciendo vestuarios. Ahora se aboca más a la alta costura, todo a pedido, y sueña con lanzar una marca de ropa para niños. Pero el contexto económico no ayuda. "Con la situación del país, te lleva a remarla bastante, está todo muy caro", lamenta.

"Necesitás plata para todo si querés hacerlo bien, con buenas telas, y si no tenés equipo todo lo tenés que hacer vos", explica. Aun así, no baja los brazos. Este año participó por primera vez en la Argentina Fashion Week, una experiencia que siempre había querido vivir. "Siempre quise ir, pero no podía. Este año finalmente me anoté en un concurso y participé".

Su proceso creativo no empieza con un dibujo, sino con una historia. "Amo el cine. Para hacer ropa o diseñar una colección, lo imagino, lo escribo. Elijo la música, imagino la pasarela, el peinado, el maquillaje".

Entre sus metas, enumera: tener su propio atelier, independizarse, participar en la semana de la alta costura, llevar su colección a otros países y vestir a Lana Del Rey. "Aspiro a ser feliz", resume.

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