Argentina rozó el desastre: el peor partido del Mundial y un triunfo que sostuvo el orgullo
Argentina jugó su peor partido en el Mundial, pero el orgullo le dio un triunfo agónico. ¿Cómo lo logró?
La Selección Argentina jugó su peor partido en la Copa del Mundo, pero el orgullo le alcanzó para ganar. El equipo de Lionel Scaloni nunca encontró el rumbo ante Cabo Verde y su continuidad en el torneo peligró seriamente. Sin embargo, un cabezazo salvador en el último tramo del partido le dio el triunfo y mantiene vivo el sueño del bicampeonato.
El sufrimiento se reflejó en cada rostro: en los jugadores, en los hinchas y hasta en los propios caboverdeanos, que soñaron con la hazaña. Argentina mostró su versión más frágil, con una defensa que hizo agua cada vez que el rival filtró pases entre los volantes. Los laterales, en particular, estuvieron ausentes tanto en ataque como en defensa.
¿Qué pasó con el bloque sólido?
La pregunta que todos se hacen es por qué un equipo que había ganado sus tres partidos anteriores dio tantas ventajas. La respuesta es simple: nunca funcionó como bloque. Cabo Verde explotó los espacios y puso en jaque a los defensores argentinos una y otra vez. Scaloni tendrá que revisar los puntos bajos que dejó esta actuación.
Pero el corazón del grupo pudo más que el mal rendimiento. Messi fue la vía de oxigenación constante, y un córner bien ejecutado terminó en el gol que desató la locura. El orgullo, ese motor que ya brilló en Qatar, volvió a aparecer para rescatar un resultado que parecía perdido.
¿Alcanza para defender la corona?
Imposible saberlo. Lo que sí está claro es que este plantel, incluso en una noche gris, será un hueso duro de roer para cualquier rival. Scaloni deberá meter mano en el equipo, dar chances a quienes se las merezcan y, sobre todo, recuperar la solidez defensiva que fue su sello.
La próxima parada es Egipto. Lo mejor de esta calurosa excursión a Miami es que Argentina sigue en el Mundial. Puede jugar mejor. Debe jugar mejor.
