“Argentina no estaba lista”: el dato de sus autos eléctricos que sorprendió a BYD
Más de 13.000 unidades vendidas y una cifra que la propia automotriz no esperaba: qué porcentaje de sus ventas en Argentina ya es 100% eléctrico y por qué cambió la apuesta de BYD.
BYD eligió un escenario que habla por sí solo: El Dok Haras, en Exaltación de la Cruz, el establecimiento bonaerense donde se casaron Oriana Sabatini y Paulo Dybala, Ricky Montaner y Stefi Roitman, Jorge Lanata y Elba Marcovecchio, y Nicolás Tagliafico y Carolina Calvagni. Allí presentó su nuevo SUV premium Ti7 y buscó mostrar una imagen de sofisticación y consolidación en el país.
Pero más allá del lanzamiento, el encuentro sirvió para que Christian Kimelman, Country Manager de BYD Argentina, hiciera un repaso del primer año de la marca y respondiera a las críticas que llegaron desde el propio Gobierno por el avance de los fabricantes chinos.
El número que explica el fenómeno
La automotriz china superó las 13.000 unidades vendidas en el país y se metió entre las diez marcas de mayor volumen comercial. A ese desempeño se suma un dato que la empresa considera clave: los vehículos 100% eléctricos representan el 30% de sus ventas.
Para Kimelman, esa participación demuestra que Argentina está más preparada para la electrificación de lo que muchos suponían. “Rompimos el paradigma de que el país no estaba listo para ese tipo de tecnología”, aseguró el ejecutivo.
La expansión viene acompañada por inversiones de socios comerciales, una red de concesionarios en crecimiento y una estrategia con foco federal. El objetivo es claro: dejar de ser percibida como una recién llegada y consolidarse como un competidor estable del negocio automotor.
La respuesta a las críticas del Gobierno
El desembarco de las marcas chinas abrió un debate sobre el futuro de la industria, la competencia y las importaciones. La discusión tomó dimensión después de que Santiago Caputo, uno de los principales asesores del Gobierno nacional, expresara su preocupación por el crecimiento de las ventas de vehículos provenientes de China.
Kimelman respondió a esos cuestionamientos. “Más allá de este statement aislado de un funcionario, entendemos la preocupación que hay cuando un jugador nuevo y fuerte, como BYD, viene con mucha fuerza y obliga a una reconversión, a una discusión que me parece sana y necesaria”, sostuvo.
Para el ejecutivo, esa discusión excede al rubro automotor: involucra a los competidores, la manera de comercializar, la infraestructura y el tipo de parque automotor que se quiere para el país. “Creo que BYD le hace bien a la Argentina. Su llegada obliga a avanzar a muchas cosas que estaban en carpeta”, agregó.
También relativizó la discusión sobre el origen de los productos. “No importa de dónde vienen los autos. BYD, si bien es una marca de origen chino, hoy es una marca global”, afirmó, y mencionó la presencia en Turquía, Hungría, la posibilidad de otra fábrica en Europa y el proyecto regional en Brasil.
Como diferencial frente a otras marcas, destacó que la compañía desarrolla más del 90% del producto, incluyendo software, sensores y tecnología. Y se animó a un pronóstico: “En menos de cinco años vamos a ver ciudades muy distintas acá, en la Argentina”, con vehículos comerciales y buses, tal como ocurre en otros países.
Qué mira el consumidor argentino
Consultado sobre por qué elige BYD frente a las marcas tradicionales y a otros fabricantes chinos, Kimelman puso el foco en dos factores. El primero, la marca y los productos: “Hay jugadores reconocidos por su calidad, otros por su posventa, otros por su diseño. BYD logra combinar distintas fortalezas en una sola marca”, explicó.
El segundo es la red de comercialización. “Cuando uno va a un concesionario de BYD ahí pasan cosas, pasan cosas divertidas, más allá de si uno se decide por un BYD o no”, dijo.
Cupos, visitas industriales y el plan con Brasil
El Gobierno estableció un régimen de importación para vehículos electrificados, pero BYD también comercializa unidades por fuera de ese cupo. “El desembarco de BYD siempre estuvo desacoplado del tema cupos. Sí, estamos trayendo autos por fuera de cupo”, confirmó.
Respecto de la visita de directivos de la compañía a la planta que pertenecía a Mercedes-Benz y que hoy opera Prestige Auto, aclaró que no estuvo presente pero que la hubo. “Fue para conocer a otros jugadores, conocer el mercado. Es algo habitual que hace BYD en muchos mercados”, señaló, y descartó un proyecto industrial concreto en el país.
Sobre la producción en Brasil, anticipó que “el año que viene ya podríamos, teóricamente, contar con productos desde Brasil”, aunque aclaró que en la práctica habrá que ver si esa capacidad no la absorbe primero el mercado brasileño y las unidades lleguen a la Argentina, México y otros países vecinos en una segunda etapa.
De cara a 2027, la empresa proyecta un mercado automotor argentino similar al actual. “Así como en este año, en un contexto menos favorable a lo esperado, BYD logró un crecimiento, la idea para el año próximo es seguir creciendo y aumentar nuestra participación”, cerró.