Argentina lanza el primer radar latinoamericano de basura espacial: ¿qué se viene?
¿Sabías que sobre América Latina caen más objetos espaciales que nunca? Científicos argentinos crearon una web que anticipa la basura espacial. Conocé todos los detalles de MIRA, la herramienta que promete cambiar las reglas del juego.
Un equipo de científicos argentinos acaba de poner en marcha el primer sistema de monitoreo de basura espacial de América Latina. Se llama MIRA y promete anticipar la caída de objetos que orbitan la Tierra. La herramienta, desarrollada por la UNLP, ya tiene datos que asustan: en los últimos cinco años, la cantidad de reingresos sobre la región superó a los quince años anteriores combinados.
El Proyecto MIRA (Monitoreo de Impactos y Reingresos Atmosféricos) nació en el Centro Interdisciplinario de Estudios Espaciales (CIEE) de la Universidad Nacional de La Plata. Combina datos orbitales, modelado técnico y análisis normativo para convertir información fragmentada en alertas tempranas. Su sitio web, www.ciee-mira.com.ar/, ya está operativo.
¿Por qué ahora?
Casos recientes en Viedma (Río Negro), Puerto Tirol (Chaco) y Armstrong (Santa Fe) pusieron el tema sobre la mesa. Para Juan Cruz González Allonca, director general del proyecto, esos episodios marcan un antes y un después: “La basura espacial no es más una preocupación abstracta: ya es un problema territorial concreto. Con MIRA, América Latina pasa de observar el fenómeno a anticiparlo y mitigarlo”, explicó a TN Tecno.
Según datos del CIEE procesados desde Space-Track, la cantidad de satélites en órbita se multiplicó por nueve en la última década. Hoy hay más de 1,2 millones de fragmentos de entre 1 y 10 centímetros dando vueltas alrededor de la Tierra, y la masa total de residuos espaciales supera las 16.200 toneladas.
¿Cómo funciona MIRA?
El sitio reúne siete componentes clave: un monitor en tiempo real de objetos en órbita, un tablero con mapa latinoamericano y alertas de reentrada, una guía didáctica de 27 preguntas, el análisis del marco normativo, el Reporte Trimestral de Sostenibilidad Espacial, una red regional en desarrollo y secciones institucionales. González Allonca detalló: “El Monitor permite visualizar en tiempo real los objetos en órbita; el Tablero de Datos ofrece el mapa de reingresos sobre América Latina, series temporales, distribución por tipo de objeto y país de origen, y alertas de reentrada proyectada”.
Rubén Pesoa, director del proyecto, sintetizó el objetivo operativo: “Trabajamos para convertir información dispersa, muchas veces inaccesible o fragmentada, en alertas tempranas, evidencia útil y capacidad real de toma de decisiones para gobiernos, operadores y organismos de protección civil”.
¿Cuándo cae un objeto?
La mayoría de los fragmentos pequeños se desintegran al entrar en la atmósfera. Pero cuando un objeto tiene trayectoria no controlada, gran masa y materiales capaces de soportar la reentrada —como etapas de cohetes, satélites grandes, tanques de titanio o metales pesados— puede llegar al suelo. Sobre el riesgo, González Allonca fue claro: “La probabilidad de daño a personas es baja, pero no es nula, y crece con la cantidad de reingresos. La respuesta correcta no es el alarmismo, sino el monitoreo”.
El equipo detrás de MIRA está formado por docentes, investigadores y estudiantes de la UNLP. Además de González Allonca y Pesoa, participaron Ana Laura Cozzarin en investigación, y Franco Agatiello, Jeremías Tapia Troncoso y Emanuel Acosta en desarrollo. El proyecto cuenta con el apoyo institucional de la UNLP, las facultades de Ingeniería y Ciencias Jurídicas y Sociales, y el Centro de Identificación Aeroespacial de la Fuerza Aérea Argentina.
Con esta plataforma, la UNLP busca que América Latina deje de depender de datos producidos en otras latitudes. Como señaló González Allonca: “Los catálogos globales existen, pero responden a las prioridades de quienes los producen. Nadie estaba mirando sistemáticamente qué cae, con qué frecuencia, de qué países proviene y qué implicancias jurídicas tiene para nuestros Estados”.
La basura espacial ya no es ciencia ficción. Y MIRA promete ser el primer paso para que la región pueda anticiparse a lo que viene del cielo.