Arandu: la semilla de algodón que promete revolucionar el campo en el norte argentino
Conocé Arandu, la primera variedad de algodón resistente a imidazolinonas del mundo, desarrollada en Chaco con sabiduría guaraní. ¿Qué mejoras promete para el productor?
Chaco acaba de ser el escenario de un hito científico que pone al norte argentino en el mapa mundial del agro. En la planta de Gensus, en Avia Terai, se presentó Arandu INTA BGRR IMIcott, una variedad de algodón que no tiene precedentes a nivel global.
El lanzamiento contó con la presencia del gobernador Leandro Zdero, el vicepresidente del INTA Carlos Vera, el presidente de Gensus Pablo Vaquero y la directora del Centro Regional Chaco-Formosa Diana Piedra, entre otras autoridades y productores. Esta nueva genética es el primer fruto de la alianza público-privada “El Nuevo Camino del Algodón”, que busca acelerar la innovación en el lote y hacer del algodón un cultivo rentable y sostenible.
¿Qué hace única a Arandu?
Es la primera variedad de algodón resistente a herbicidas del grupo de las imidazolinonas que se cultivará en Argentina, un logro biotecnológico sin antecedentes mundiales. Esta resistencia permite combatir malezas resistentes, uno de los mayores problemas de las últimas campañas, y reduce los costos de control.
Los ensayos previos mostraron mejoras contundentes: un incremento del rendimiento del 12%, una mejora en la calidad de la fibra del 7% y un ahorro en herbicidas de hasta el 30%, siempre con un manejo agronómico adecuado.
“Hoy presentamos una tecnología desarrollada desde Chaco, con conocimiento local, articulación científica y foco en los problemas reales del productor algodonero”, enfatizó Vaquero. Y agregó: “Arandu no es una promesa: es una herramienta disponible, validada y orientada a mejorar la competitividad del cultivo”.
La sabiduría de los productores
Arandu significa “sabiduría” en guaraní. Según el investigador del INTA Mauricio Tcach, la variedad integra el conocimiento de los propios productores, quienes sugirieron los atributos necesarios para las condiciones actuales. A diferencia de los materiales tradicionales, ofrece un ciclo más largo, mayor plasticidad frente a sequías y una arquitectura de planta abierta que favorece la producción y maduración uniforme.
Además, rompe con el mito de que a mayor productividad cae la calidad textil: combina excelente longitud y resistencia de fibra con altos rendimientos, despertando interés en la cadena industrial.
Este lanzamiento es solo el comienzo. El INTA y Gensus prevén inscribir diez nuevas variedades en los próximos cinco años, devolviendo al país a la vanguardia algodonera global.