Apuestas en Salta: el proyecto que podría dejar sin publicidad a los casinos del Estado
¿Sabías que el Estado salteño podría dejar de promocionar apuestas en sus edificios y vehículos? Un proyecto que avanza en la Legislatura busca cortar el vínculo entre el juego y los recursos públicos. Conocé los detalles.
La Legislatura salteña dio un paso contundente contra la publicidad de apuestas y juegos de azar. La Cámara de Diputados aprobó en primera instancia un proyecto que prohíbe promocionar estos negocios en cualquier espacio o recurso del Estado provincial. La medida, que aún debe ser ratificada por el Senado, apunta a frenar una práctica que preocupa cada vez más por su impacto en los más jóvenes.
La iniciativa establece que no se podrá publicitar, promocionar ni difundir casinos, casas de apuestas o plataformas de apuestas online en bienes que pertenezcan al Estado provincial. Esto incluye edificios públicos, vehículos oficiales y cualquier otro espacio estatal, según informó El Tribuno.
¿Qué alcance tendrá la restricción?
La prohibición no se limita a las dependencias estatales. También alcanzará a instituciones, organizaciones y eventos que reciban subsidios, auspicios o asistencia económica del Gobierno provincial, siempre que las actividades sean financiadas con esos recursos.
La idea es clara: si hay dinero público provincial de por medio, ese dinero o el espacio que se financia no podrá usarse para darle publicidad a las apuestas. La medida apunta a cortar cualquier vínculo entre el Estado y la promoción del juego.
¿Por qué se enfocan en los más chicos?
Los impulsores del proyecto sostienen que existe una contradicción entre las campañas para prevenir consumos problemáticos y, al mismo tiempo, permitir que se promocionen apuestas en espacios vinculados al Estado. La preocupación se centra en niños, niñas y adolescentes, que hoy están expuestos a la publicidad de apuestas online a través del celular, las redes sociales, las transmisiones deportivas y otras plataformas digitales.
La intención es evitar que desde espacios financiados con recursos provinciales se naturalice el juego como una forma habitual de entretenimiento o, peor aún, como una vía fácil para conseguir dinero.