Apretás los dientes sin darte cuenta: la señal en la boca que delata el estrés en Jujuy
¿Te levantás con dolor de cabeza y la mandíbula cansada? Una odontóloga jujeña advirtió que casi 8 de cada 10 pacientes tienen bruxismo y explicó cuál es la señal en los dientes que muchos pasan por alto.
El estrés y la ansiedad no solo se sienten en la cabeza. También dejan marcas en la boca, y una de las más frecuentes es el bruxismo: apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria, tanto de día como mientras se duerme.
La odontóloga Mariel Torres (MP 3222) advirtió que las consultas por este problema crecen en Jujuy y que hoy alcanzan a una porción enorme de los pacientes que pasan por su consultorio.
“Hoy por hoy, casi el 80% de los pacientes sufren de bruxismo. Todo lo emocional, el estrés, no solamente emocional, va a afectar en la boca de distintas maneras”, expresó la profesional.
Las señales que muchos pasan por alto
Según Torres, buena parte de quienes padecen bruxismo lo ignoran y lo descubren recién en una consulta odontológica, cuando el profesional detecta desgastes en las piezas dentarias u otras alteraciones.
Los indicios más comunes son dolores de cabeza al despertar, molestias en los oídos, cansancio mandibular, migrañas y problemas en la articulación temporomandibular (ATM).
“Te levantás con dolor de cabeza, un poco cansado y decís ‘no dormí bien anoche’, y a veces está asociado a lo que es el bruxismo”, señaló la especialista.
Otro dato que enciende la alarma es el desprendimiento frecuente de arreglos dentales: la presión excesiva sobre los dientes termina afectando las restauraciones.
La afección no se manifiesta siempre igual. Hay quienes mantienen los dientes apretados durante períodos prolongados y quienes hacen movimientos de rechinamiento. En los casos nocturnos, muchas veces es la persona que comparte la habitación quien advierte el problema al escuchar los ruidos durante el sueño.
Por qué el estrés tiene mucho que ver
Torres vinculó el aumento de las consultas con el crecimiento de las situaciones de estrés. Explicó que el bruxismo es multifactorial, por lo que el abordaje no puede limitarse a los dientes.
Mucha gente aprieta la mandíbula mientras trabaja frente a una computadora o hace tareas que exigen concentración, sin registrar la fuerza que ejerce sobre los músculos.
“Creo que la mayoría de la sociedad está más estresada por distintos motivos, entonces creció muchísimo”, sostuvo.
Por eso recomendó complementar la atención odontológica con estrategias para bajar el estrés, como la actividad física y el acompañamiento psicológico cuando sea necesario.
Qué pasa si no se trata
Una de las principales complicaciones es el desgaste progresivo de los dientes. Con el tiempo, puede provocar una disminución de su altura y cambios en la mordida. Torres explicó que ese proceso se denomina pérdida de dimensión vertical y tiene consecuencias tanto funcionales como estéticas.
El desgaste avanzado puede alterar la relación entre los maxilares, generar molestias en la articulación temporomandibular e incluso dificultades para abrir o cerrar bien la boca. También pueden aparecer dolores musculares persistentes, cefaleas y episodios en los que la mandíbula se traba.
Ante los primeros síntomas, la recomendación es consultar y hacer controles para evitar que el cuadro avance.
Placas y bótox: qué se usa y qué no resuelven
Uno de los tratamientos más difundidos es la placa de relajación, un dispositivo que protege los dientes de la presión excesiva. Sin embargo, Torres aclaró que no elimina necesariamente el origen del bruxismo.
“Nosotros como odontólogos no solamente es ir, te hago placa y listo. La placa lo que va a ayudar es a proteger toda la estructura dentaria, pero el bruxismo, yo siempre les digo, vayan al psicólogo, hagan actividad física, actividades que a uno desestresen”, manifestó.
En casos seleccionados también se emplea toxina botulínica, conocida como bótox, para reducir la actividad de algunos músculos que intervienen en la masticación.
“La toxina botulínica es una toxina que actúa en el músculo. Lo que hacemos es relajar la musculatura, entonces al relajar la musculatura el paciente deja de hacer esa fuerza”, detalló.
El procedimiento puede dar alivio temporal en pacientes puntuales, pero no es una cura definitiva y requiere evaluación profesional. Sus efectos suelen durar entre cinco y seis meses, con variaciones según cada persona.
El panorama en Jujuy
Torres indicó que en la provincia hay profesionales que confeccionan placas de relajación, aunque consideró que son pocos los especialistas dedicados específicamente a los trastornos de la articulación temporomandibular y a su rehabilitación.
También advirtió que muchos pacientes postergan el tratamiento, sobre todo cuando se les recomienda usar una placa.
“Muchas veces me llegan los pacientes y les digo que se tienen que hacer una placa, la placa la dejan para el final y no la hacen”, comentó.
La profesional remarcó la necesidad de prestar atención a las señales de alerta y acudir a una consulta odontológica para un diagnóstico adecuado. El abordaje temprano permite prevenir daños en los dientes y evaluar las alternativas de tratamiento según cada caso.