Aprendió a leer sola a los 3 años y hoy, con 9, la llaman desde Viena: el problema es el pasaje
A los tres años aprendió a leer sola. A los nueve ya cursa Historia en la universidad, escribió cinco libros y dio 47 conferencias. La llamaron para un premio en Viena, pero hay un obstáculo que su familia no puede resolver sola.
Daira Martínez Mejía tiene nueve años, cursa una licenciatura en Historia, escribió cinco libros y ya dio 47 conferencias. La convocaron para recibir un premio en Austria, pero su familia no puede pagar el viaje.
La historia de esta nena mexicana, nacida en Querétaro, empezó a llamar la atención cuando sus papás contaron que aprendió a leer sola a los tres años. Su curiosidad la llevó primero a la historia y después a la ciencia, y con el tiempo se transformó en una agenda imposible para alguien de su edad.
Con asesoramiento de especialistas en educación, la familia consiguió inscribirla en una escuela para niños con altas capacidades. Ahí pudo desarrollar su potencial y a los cinco años llegó uno de sus primeros grandes momentos: dar una conferencia frente a más de cien personas.
De Universum al Castillo de Chapultepec
Desde entonces, sus presentaciones se multiplicaron. Pasó por espacios de peso en México, como el Museo Universum de la UNAM y el Castillo de Chapultepec, y también se sumó a iniciativas ligadas a los derechos de la infancia junto a UNICEF, la Secretaría de Educación Pública y el Instituto Nacional de las Mujeres.
Antes de cumplir los diez años, el balance ya era llamativo: 47 conferencias nacionales e internacionales, cinco talleres y colaboraciones con revistas de divulgación científica.
Con esa experiencia acumulada, Daira empezó a investigar por su cuenta. Se metió en episodios y personajes del pasado mexicano, entre ellos la emperatriz Carlota y Maximiliano de Habsburgo, figuras centrales del Segundo Imperio Mexicano en el siglo XIX. De esas investigaciones nacieron sus propios libros: lleva cinco publicaciones de su autoría.
De la historia a la astrobiología
Para Daira, mirar el pasado no es un fin en sí mismo. Lo que busca es entender cómo cambiaron las sociedades y cómo esos procesos se cruzan con los descubrimientos científicos. Esa inquietud la empujó hacia otras disciplinas.
Hoy una de sus áreas de interés es la astrobiología, la rama que estudia el origen, la evolución y la posible existencia de vida fuera de la Tierra. Su objetivo es prepararse para participar en proyectos de exploración espacial en Marte.
Por eso, además de leer todo lo que cae en sus manos, arrancó con entrenamientos de alta montaña en condiciones extremas de frío, lluvia y neblina. La práctica se vincula con la formación de astronautas análogos: personas que participan en simulaciones de misiones espaciales en ambientes terrestres parecidos a los desafíos de una expedición a otro planeta. No equivale al entrenamiento profesional de un astronauta, pero sirve para familiarizarse con la investigación y el trabajo en condiciones exigentes.
El reconocimiento y el obstáculo económico
Por esa trayectoria, en el último mes fue convocada para recibir el reconocimiento Mujeres Auténticas de América Latina, que se entrega en Viena, Austria. El problema apareció cuando la familia tuvo que sentarse a hacer cuentas: no cuenta con los recursos para cubrir los pasajes ni el resto de los gastos del viaje.
Sus papás comenzaron a buscar apoyo para que Daira pueda cruzar el Atlántico y participar de la ceremonia. La historia se viralizó y muchas personas decidieron sumarse a acompañarla en el camino.