Aprendieron a reparar bicicletas tras las rejas y ahora esas mismas bicis tienen otro destino
Entraron al taller para aprender un oficio y salieron con un certificado. Pero las bicicletas que repararon no quedaron para ellos: tienen un destino que involucra a vecinos que hoy no tienen cómo trasladarse.
Un grupo de internos del Servicio Penitenciario Provincial terminó una capacitación en armado y reparación de bicicletas, pensada para que salgan con un oficio concreto de cara a la vida después de la cárcel. El taller se enmarcó en un convenio entre la institución penal y la Dirección de Movilidad Urbana Sustentable de la Municipalidad de la Capital, dentro del programa “Banco Solidario de Bicicletas”.
Manos a la obra con rodados donados
Los participantes no trabajaron con material teórico ni simulado: lo hicieron sobre bicicletas donadas por vecinos de la Capital y del interior provincial. El proceso abarcó desde el diagnóstico de fallas hasta la mecánica general, pasando por pintura, ensamblado y calibración de cada unidad.
Un equipo técnico municipal fue el encargado de supervisar el aprendizaje práctico a lo largo de toda la formación.
Un destino solidario para las bicis recuperadas
Las bicicletas que quedaron restauradas en el taller no se guardan: serán reacondicionadas para entregarlas a personas en situación de vulnerabilidad social que necesiten un medio de transporte para moverse.
La entrega de los certificados de finalización del curso contó con la presencia de autoridades del Servicio Penitenciario y de funcionarios de la cartera municipal de Movilidad Urbana.