Apagó las luces del baño y usó el flash del celular: lo que encontró entre las lámparas complicó a su jefe
La empleada vio en el celular de su jefe una imagen del baño del local. Apagó las luces, encendió el flash y apuntó al techo: entre las lámparas había algo que él no quería que se supiera.
Una investigación por violación de la intimidad tiene en vilo a Rafaela. Tres empleadas de un local de comida rápida denunciaron a su empleador por haber escondido una cámara de grabación en el baño del personal, y el comerciante, de 52 años, ya quedó imputado en la causa.
El caso salió a la luz por la perspicacia de una de las trabajadoras, que sospechó algo raro y terminó destapando el dispositivo. La Justicia ahora intenta determinar hasta dónde llegó el accionar del acusado.
Cómo descubrió la cámara
Según consta en la denuncia, la empleada comenzó a desconfiar cuando vio por accidente, en el teléfono celular del comerciante, imágenes de una mujer dentro del sanitario. A partir de esa escena, decidió actuar por su cuenta.
Apagó las luces del baño y barrió el ambiente con la cámara de su propio celular y el flash encendido. Así logró detectar un pequeño dispositivo de grabación camuflado entre las lámparas de iluminación.
La joven avisó de inmediato a sus compañeras y las tres resolvieron llevar el caso a las fuerzas de seguridad. La denuncia activó la intervención del Ministerio Público de la Acusación.
Allanamientos y peritajes
Personal de la Policía de Investigaciones (PDI) realizó una serie de allanamientos y operativos en los que secuestró el dispositivo espía, tarjetas de memoria, equipos informáticos y el teléfono celular del sospechoso. Todo el material quedó a disposición de los peritajes técnicos.
El dueño del local gastronómico quedó formalmente imputado, aunque la causa continúa en etapa de investigación.
Indignación y pedido de justicia
Las denunciantes expresaron su consternación no solo por el ataque a su privacidad: el baño también era utilizado habitualmente por sus hijas menores de edad, lo que agravó el impacto de lo ocurrido.
De acuerdo con el testimonio de una de las trabajadoras, cuando el comerciante fue descubierto intentó justificarse, les pidió perdón y hasta les habría ofrecido dinero para contener la situación. Según relató la víctima, el acusado buscó minimizar los hechos argumentando que en las grabaciones solo se las veía de la cintura para abajo.
Las tres mujeres reclaman que la Justicia actúe con todo el rigor de la ley y que los peritajes informáticos aclaren la magnitud del caso. “Queremos saber realmente qué es lo que contiene ese teléfono, qué es lo que él hacía con esas imágenes”, expresaron, y pidieron que se determine el alcance real de las grabaciones clandestinas y si el material era difundido o comercializado.