Familias de segundo grado tomaron la Escuela N° 995 de Andalgalá y denuncian que los chicos no tienen clases regulares desde principio de año. Reclaman docentes, bibliotecario, psicopedagogo y más personal, pero los cargos siguen sin autorizarse. La medida continuará hasta que haya respuestas.
Familias de alumnos de segundo grado de la Escuela N° 995 “Samuel Lafone Quevedo – José Pío Cisneros”, en Andalgalá, irrumpieron este miércoles en el edificio escolar y lo mantienen tomado. El motivo: la falta de docentes y de otros trabajadores que deja a los chicos sin clases regulares desde principios de año.
La medida no es un capricho. Según contaron los padres durante la protesta, los estudiantes no tienen continuidad pedagógica: hay días en que asisten y otros en que no, y la directora, la vicedirectora o los docentes disponibles deben cubrir las actividades como pueden.
“Nos parece totalmente antipedagógico que un día tengan clases con la directora, otro con la vicedirectora o algún docente libre”, manifestaron los manifestantes.
Los cargos que faltan y la asamblea que no alcanza
El reclamo no se agota en los maestros frente al aula. Las familias señalaron que también faltan bibliotecario, ordenanzas, psicopedagogo y asistente social. De acuerdo con lo que explicaron, las autoridades de la institución ya hicieron los pedidos correspondientes, pero los cargos necesarios para cubrir las vacantes todavía no fueron autorizados.
Este viernes habrá una asamblea, aunque los puestos reclamados no estarían habilitados para esa instancia. Por eso, el reclamo podría postergarse hasta la última asamblea prevista para el 20 de noviembre, sin garantías de que las vacantes se cubran.
“Estamos reclamando la falta de cobertura docente. Este viernes hay asamblea, pero los cargos todavía no están autorizados. Pasarían a la última, que es recién el 20 de noviembre, si es que se llegan a cubrir”, expresaron.
La visita de la supervisora y la advertencia de sanciones
Durante la jornada, los padres también cuestionaron la respuesta de las autoridades educativas. Según relataron, la supervisora se presentó en el establecimiento y les pidió que levantaran la toma.
Las familias aseguraron que rechazaron el pedido y que, en el marco de esa conversación, se mencionaron posibles sanciones para el equipo directivo y para los docentes que acompañan el reclamo.
“Esperamos tener una solución y que los cargos puedan cubrirse, porque son fundamentales”, sostuvieron.
Por ahora, los padres anticiparon que mantendrán tomada la escuela hasta obtener una solución definitiva. El objetivo es cubrir las vacantes pendientes y garantizar la continuidad de las clases para los estudiantes.