El amor sin barreras entre Andrés y Beatriz: La mamá monteriza le pone alas al futuro de su hijo
En la capital tucumana, una historia de esas que te llegan al alma se vuelve viral. Se trata de Beatriz, una mamá de Monteros, y su hijo Andrés Palacio, quienes nos dan una lección de vida. Ella, con su cuaderno y lapicera en mano, lo acompaña a las clases de la UTN. ¿Su misión? Tomar […]
En la capital tucumana, una historia de esas que te llegan al alma se vuelve viral. Se trata de Beatriz, una mamá de Monteros, y su hijo Andrés Palacio, quienes nos dan una lección de vida. Ella, con su cuaderno y lapicera en mano, lo acompaña a las clases de la UTN. ¿Su misión? Tomar apuntes para leérselos a él, que es no vidente.
La imagen, simple y poderosa, recorrió las redes sociales. Muestra a una madre sentada en un aula universitaria, concentrada, mientras su hijo escucha. Este gesto de amor y sacrificio es la clave para que Andrés, un joven con una enorme vocación por superarse, pueda seguir adelante con sus estudios.
Fue la docente Georgina Costilla, conmovida por la escena, quien compartió la historia en sus redes sociales.
“Hace dos semanas conocí a Beatriz, una mamá que asiste a mis clases tomando apuntes para su hijo. Andrés es ciego, pero su inteligencia, curiosidad y predisposición por aprender son inspiradoras. Verla tan atenta, escribiendo para luego leerle sus notas, fue un momento que me emocionó bastante”, relató la profesora, destacando cómo este ejemplo la motiva a seguir enseñando.
Andrés, el de la bici y la montaña
Pero la historia de Andrés no empezó en un aula. Mucho antes, ya había inspirado a su comunidad en Monteros gracias al deporte.
Hace unos años, su amigo Guillermo “Guillo” Córdoba construyeron una bicicleta Tandem, y junto se animaron al mountain bike juntos, desafiando el camino a la Quebrada del Portugués y la dura Ruta Provincial 307. Desde entonces, han sido una dupla imparable a la hora de recorrer senderos y hasta se animaron a competir en la Cronoescalada de la Quebrada del Portugués.
Más que una historia, una lección de vida
Tanto en la montaña como en la universidad, Andrés demuestra que no hay límites cuando se tiene voluntad y el apoyo incondicional.
Junto a Beatriz, su mamá, su historia es un faro de luz para toda la comunidad. Nos enseña que el esfuerzo, la solidaridad y, sobre todo, el amor familiar son la fuerza más poderosa para derribar cualquier barrera y construir una sociedad más inclusiva en nuestra querida provincia.