Fueron a sacar las muestras de agua con sus propias manos, pero el trabajo no terminó en el río: las llevaron custodiadas hasta un laboratorio de San Juan y esperaron el protocolo con los resultados. Qué eligieron controlar y qué pasa ahora con esos datos.
Estudiantes y docentes de la Escuela Manuel Savio dejaron las aulas para salir al campo, tomar muestras en ríos y canales y seguir de cerca el análisis en un laboratorio. Fue el primer monitoreo participativo de agua que organiza el proyecto minero Los Azules.
La propuesta no es nueva dentro de la actividad minera: se trata de abrir la puerta a que vecinos que quieran sumarse voluntariamente comprueben que la actividad no genera impactos en el ambiente. En esta oportunidad, la comunidad educativa de Calingasta fue la encargada de hacer ese control con sus propios ojos.
Quiénes participaron y cómo fue el trabajo
Los representantes de la Escuela Manuel Savio fueron elegidos por la propia comunidad educativa. La tarea se extendió a lo largo de tres jornadas e incluyó preparación previa, recorridas por el terreno y el posterior análisis en laboratorio.
Antes de salir al campo, el grupo recibió una charla introductoria y una capacitación sobre trabajo seguro, técnicas de muestreo y manejo de los equipos de medición. Con esas herramientas, los participantes definieron por su propio criterio cuatro puntos para tomar las muestras: Candadito, el Canal Barrealito —un canal de riego de Villa Calingasta—, el río Los Patos y el kilómetro 101 del río San Juan.
Junto a esas muestras se sumaron duplicados y blancos, que funcionan como controles de calidad del procedimiento. En la campaña también participaron dos técnicos del laboratorio ambiental oficial del Centro de Investigación para la Prevención de la Contaminación Ambiental Minero Industrial (CIPCAMI), Javier Orellano y Alejandro Domínguez, que hicieron sus propias tomas para analizarlas después.
Del campo al laboratorio
Terminada la recorrida, el grupo viajó a la ciudad de San Juan para acompañar el análisis de las muestras en el laboratorio SGS. Según informó la empresa, durante todo el traslado y el proceso los representantes de la escuela mantuvieron las muestras bajo vigilancia y con su correspondiente cadena de custodia.
Al finalizar los análisis, el laboratorio entregó a cada participante un protocolo con los resultados obtenidos. Con esa información, Los Azules elaborará un informe y convocará a una reunión para interpretar los resultados desde una perspectiva técnica y social. Ese encuentro deberá concretarse dentro de los 60 días posteriores al monitoreo y contará con la participación de los monitores y de referentes de la comunidad.
La empresa informó que toda la documentación generada quedará disponible para quienes quieran consultarla y que también será presentada ante la autoridad ambiental minera.
La iniciativa se enmarca en el Plan de Monitoreo Ambiental del proyecto y apunta a promover la transparencia, fortalecer el vínculo con las comunidades cercanas y generar información compartida y verificable sobre el recurso hídrico.