Alquilar en Argentina: 8 de cada 10 inquilinos ya resignan algo para poder pagar

¿Cuánto de tu comida, tus ahorros y tus horas de trabajo se van en pagar el alquiler? Un informe global midió a 22 países y la Argentina quedó en el peor lugar. El dato que más duele lo reveló el 38% de los encuestados.

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Alquilar en Argentina: 8 de cada 10 inquilinos ya resignan algo para poder pagar
Alquilar en Argentina: 8 de cada 10 inquilinos ya resignan algo para poder pagar

Un informe internacional sobre vivienda puso a la Argentina en el peor lugar del ranking: 8 de cada 10 inquilinos del país tuvo que recortar gastos básicos durante el último año para poder afrontar el alquiler, una cifra que supera el promedio global. El estudio, elaborado por la organización Hábitat para la Humanidad, encuestó a más de 30.000 personas en 22 países entre abril y junio de este año.

El dato no es aislado: nuestro país quedó 8 puntos por encima del promedio de los 22 países relevados. La desregulación del mercado inmobiliario impulsada por el gobierno de Javier Milei a través del DNU 70/2023 profundizó las condiciones asfixiantes para quienes necesitan un techo, según el informe.

Qué tuvieron que resignar los argentinos para pagar el alquiler

El efecto dominó sobre la economía familiar es concreto. En Argentina, casi 4 de cada 10 encuestados se vio obligado a recortar alimentos y compras esenciales, un número similar echó mano de sus ahorros y 1 de cada 3 aumentó sus horas de trabajo para reforzar ingresos golpeados por la pérdida de poder adquisitivo.

Los números exactos que revela el relevamiento son contundentes: el 38% gastó menos en alimentos y compras básicas, el 37% recurrió a ahorros o fondos de emergencia y el 35% asumió trabajos adicionales o más horas laborales. Además, el 34% tuvo que elegir entre pagar la vivienda o cubrir necesidades como alimentación, vestimenta o medicamentos, y el 19% limitó el uso de calefacción o aire acondicionado en su hogar, casi el triple del promedio mundial de 7%.

"Estos sacrificios demuestran que el costo de la vivienda afecta no solo el lugar donde viven las personas, sino también su comodidad, nutrición y estabilidad financiera a largo plazo", destacó el informe al que accedió este medio.

El relevamiento también subrayó que el 57% de los argentinos teme que un "problema inesperado" ponga en peligro su capacidad para mantener la vivienda, frente al 48% en los 22 países encuestados. "Estos hallazgos sugieren que la inseguridad habitacional en Argentina a menudo se desarrolla mucho antes del desalojo o la falta de vivienda. Los hogares conservan su vivienda solo a costa de sacrificar su estabilidad financiera, su salud, su comodidad y sus oportunidades futuras", agregaron desde la organización.

Inquilinos contra propietarios: la brecha que expone el informe

La presión habitacional no golpea a todos por igual. Los inquilinos mostraron una insatisfacción mucho mayor con su situación que los propietarios (54% frente a 36%), y la misma diferencia apareció al consultarlos sobre su preocupación por contratiempos (68% frente a 51%).

Entre quienes alquilan, el 49% aseguró tener dificultades frecuentes para afrontar los costos de la vivienda, proporción que baja al 31% entre propietarios. Además, el 66% de los inquilinos consideró que el costo de los servicios hace que la vivienda sea inasequible y 6 de cada 10 afirmó que la suba de tarifas, sobre todo en energía, afecta la posibilidad de pagar el alquiler. "Estos hallazgos reflejan desafíos más amplios en el mercado de alquileres de Argentina, donde los costos de la vivienda y los ingresos familiares a menudo han evolucionado en direcciones opuestas", indicó el documento internacional.

El informe también analizó la situación de quienes viven en condiciones habitacionales más vulnerables. Solo el 53% de esa población declaró tener suficiente espacio habitable, contra el 88% a nivel nacional. Y 7 de cada 10 de esos hogares afirmó que el sistema de vivienda en Argentina "no funciona", unos 10 puntos más que el promedio nacional.

"El desmantelamiento de la Secretaría de Integración Socio Urbana (SISU) y la suspensión del financiamiento a través del Fondo de Integración Social y Urbana (FISU) han detenido muchos proyectos de mejora en los barrios populares. Para los hogares que ya enfrentan una peor calidad de vivienda y una tenencia insegura, la pérdida de estos programas corre el riesgo de agravar las desigualdades existentes", alertaron desde Hábitat para la Humanidad.

La casa propia, cada vez más lejos: qué dice el estudio

El estudio global también puso la lupa en las expectativas a futuro. La aspiración a tener una vivienda propia sigue viva, pero se percibe cada vez más inalcanzable: el 84% sostuvo que el aumento de los costos dificulta convertirse en propietario y el 57% dijo que las dificultades de acceso a un techo complican pensar en formar una familia. A su vez, el 60% de los padres afirmó que le preocupa que los costos de la vivienda limiten las oportunidades de independizarse de sus hijos.

Entre quienes no son propietarios y tampoco esperan comprar una vivienda, 6 de cada 10 señaló que sus ingresos son demasiado bajos, casi la mitad dijo que las propiedades son demasiado caras y 4 de cada 10 aseguró que no cuenta con ahorros suficientes para un pago inicial.

Las percepciones sobre la política pública también quedaron retratadas. Casi la mitad (48%) cree que Argentina va por "mal camino" en materia de vivienda y apenas el 20% sostuvo que se aborda eficazmente el problema, contra el 34% a nivel mundial. Por otro lado, el 70% opinó que las políticas de vivienda no alcanzan para apoyar a quienes compran por primera vez, y casi 8 de cada 10 vería con buenos ojos la existencia de más viviendas de "interés social".

En términos generacionales, entre los más jóvenes (18 a 45 años) el deseo de tener una vivienda propia sigue siendo alto, pero también es mayor la preocupación por los costos (64% versus 51% del resto) y por la posibilidad de construir un proyecto familiar (63% versus 49%).

"La encuesta sugiere que el desafío de la vivienda en Argentina no se trata simplemente de aumentar el acceso a la vivienda, sino de garantizar que esta brinde seguridad, resiliencia y oportunidades duraderas, sin que las familias tengan que sacrificar su bienestar ni sus aspiraciones futuras para conservarla", agregó el informe.

El panorama global: qué resignan en el resto del mundo para pagar un techo

La crisis habitacional no se expresa solamente en la dificultad de pagar una vivienda, sino en todo lo que las personas resignan para sostenerla. Entre las conclusiones principales del relevamiento global, el 75% recortó al menos un gasto para pagar la vivienda, mientras que un tercio gastó menos en comida y compras esenciales para poder cubrir un techo. Además, el 32% utilizó ahorros o fondos de emergencia.

Uno de cada diez encuestados retrasó o evitó recibir atención médica por motivos económicos vinculados con la vivienda, y la mitad consideró que un contratiempo inesperado podría comprometer su capacidad de permanecer en el lugar donde vive. Entre quienes habitan en condiciones informales, esa proporción llega al 68%. Asimismo, el 31% sumó más trabajos para intentar afrontar los costos.

En definitiva, los resultados exponen cómo los crecientes costos de la vivienda obligan a reorganizar toda la economía familiar, especialmente en países como Argentina, donde la política oficial fomentó la desregulación total del mercado inmobiliario y desmanteló las pocas políticas que existían para atender un problema cada vez más urgente. Como consecuencia, la población se vio obligada a ajustar otros consumos esenciales, trabajar más y hasta postergar decisiones importantes como formar una familia y proyectar el propio futuro.

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