Allanaron su parrilla, no encontraron droga, pero ahora "Don Beto" duerme en la cárcel
Su parrilla fue allanada hace diez días. No encontraron droga, pero la Justicia cree que "Don Beto" manejaba algo más grande desde atrás del mostrador. Nueve imputados y una estructura que habría funcionado casi dos años en Casilda.
La Justicia de Casilda imputó a nueve personas por integrar una organización dedicada al microtráfico de cocaína y marihuana, según informó la Fiscalía. La estructura, que habría operado durante casi dos años, tenía puntos de acopio, fraccionamiento y venta distribuidos en la ciudad.
La audiencia imputativa arrancó el sábado 18 de septiembre y terminó este martes en los Tribunales Provinciales de Casilda. Los fiscales Franco Carbone, jefe de la Unidad de Microtráfico del MPA, y César Cabrera Molino les atribuyeron a los acusados distintos grados de participación.
El líder y su parrilla allanada
Para la Fiscalía, el coordinador principal era Alberto "Beto" L., un hombre con antecedentes por venta de drogas que en los últimos años también se dedicaba a la gastronomía. Su parrilla "Don Beto" fue allanada diez días antes de la audiencia: la policía secuestró elementos de fraccionamiento, pero no encontró droga en el local.
Según la hipótesis fiscal, "Beto" L. ocupaba el lugar central de la estructura: daba las directivas, definía los lugares de venta y manejaba los recursos económicos. También habría sido el nexo entre los integrantes y habría financiado la asistencia y el sostenimiento de personas detenidas vinculadas a la organización.
Su hijo, Franco A. L., habría tenido una intervención directa en la recepción, el traslado, la logística y la entrega de la droga destinada a la venta.
Los roles dentro de la estructura
La acusación señala a Daiana L. M. y Magalí E. R. como coordinadoras y enlaces. La primera habría indicado puntos de venta y cobrado dinero a los vendedores al menudeo para después entregar parte de las ganancias a la conducción. A la segunda se le atribuye haber intervenido en el abastecimiento y en la coordinación entre la droga y los domicilios usados para comercializarla.
El resto de los imputados habría cumplido funciones más operativas. Mirta C. N. y Sasha M. L. fueron vinculadas con la guarda, el almacenamiento, el fraccionamiento y la venta directa a consumidores. A Iván M. C. se le atribuye la custodia y comercialización de la droga, mientras que Luciana M. B. habría intervenido en su custodia, fraccionamiento y expendio. Ramón H. R., por su parte, es señalado por preparar y fraccionar estupefacientes en un establecimiento comercial que, según la Fiscalía, era utilizado como fachada.
Quiénes quedaron presos y quiénes recuperaron la libertad
La resolución judicial dispuso medidas cautelares distintas para cada imputado. Alberto F. L. y Franco A. L. quedaron en prisión preventiva efectiva por seis meses. Daiana L. M. y Sasha M. L. deberán permanecer detenidas por dos meses. Mirta C. N. continuará privada de su libertad hasta el 4 de noviembre, según lo resuelto en la audiencia.
Para Ramón H. R., Luciana M. B., Iván M. C. y Magalí E. R. se dispusieron medidas alternativas a la prisión preventiva, por lo que recuperaron la libertad. Entre las condiciones fijadas están presentarse periódicamente ante la Oficina de Gestión Judicial, fijar domicilio y no contactar por ningún medio a los demás imputados.
La investigación sigue en curso para determinar cómo funcionaba la estructura y hasta dónde llegaban las maniobras de comercialización en Casilda. La acusación fiscal sostiene que la actividad se extendió durante aproximadamente un año y ocho meses y que cada integrante cumplía un rol diferenciado para sostener la venta de cocaína y marihuana bajo la modalidad de microtráfico.