Allanaron la casa del cumpleaños con esvástica en Oberá: qué buscaban los investigadores
La causa por el cumpleaños con esvástica en Oberá tuvo un giro que puede complicar a más de uno: la Justicia ya puso la lupa en los dispositivos de la familia que organizó el festejo, y lo que aparezca ahí podría cambiar el rumbo de la investigación. ¿Qué encontraron?
La causa por el cumpleaños con simbología nazi en Oberá dio un giro este martes: la Gendarmería Nacional allanó la vivienda donde se realizó el festejo y secuestró dispositivos tecnológicos en busca de pruebas sobre la celebración, que incluyó una torta con la cruz esvástica y saludos hitlerianos.
El operativo fue ordenado por la Justicia Federal a partir de una denuncia de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA). Ahora, la investigación intenta determinar el alcance de las manifestaciones y la identidad de todos los participantes.
Qué encontró el operativo
Los pesquisas pusieron la lupa sobre los teléfonos celulares y las computadoras de la familia que organizó el evento. La sospecha es que las imágenes que se viralizaron en las últimas semanas quedaron guardadas en copias de seguridad de esos dispositivos.
El presidente de la filial Posadas de la DAIA, Bruno Bladilo, se refirió al avance de la causa y defendió los tiempos de la investigación. “Nosotros hicimos la denuncia pertinente en la Fiscalía de Oberá y bueno, la justicia determinó realizar los procedimientos”, declaró en diálogo con FM Show.
Consultado por la demora en las medidas, el dirigente se mostró cauto: “Entiendo que se habrá dilatado, pero por algo la justicia determinó los procedimientos en este tiempo y forma”.
La postura de la DAIA
Para Bladilo, el hecho tiene una gravedad que excede el ámbito privado. “Me parecería, por lo menos importante que se empiece a investigar, que se busquen más elementos porque fue un hecho público, manifestación para avalar y naturalizar una ideología”, sostuvo.
El caso generó un fuerte repudio social, en parte por la presencia de menores de edad y por la exhibición explícita de símbolos que remiten al régimen nacionalsocialista. Consultado sobre qué debería hacer alguien que asiste a un encuentro así, el dirigente fue categórico: “Yo me iría, haría lo que dijiste, Alejandro, retirarme porque no compagino ni tampoco avalaría un tipo de ideología así”.
El rebrote de la intolerancia
La preocupación de la comunidad judía no se limita a Oberá. Los representantes del sector advierten que estos episodios se enmarcan en un contexto global de mayor circulación de posturas extremistas, con discursos discriminatorios que ganaron terreno en el debate público.
“Esto es totalmente preocupante porque es naturalizarlo. Creo que estamos teniendo un retroceso en cierto punto discursivo, en la igualdad entre las minorías o el tratar distinto al otro por cualquier índole, sea étnico, religioso”, analizó Bladilo.
La proliferación de estos mensajes en entornos virtuales aparece como uno de los factores que más contribuye a la propagación de las ideas de intolerancia. Por eso, el titular de la DAIA llamó a la sociedad civil a comprometerse activamente frente a la difusión de posturas xenófobas o antisemitas.
“Muchos de la sociedad se están adhiriendo, pero también veo que hay parte de la sociedad que está en contra, que no hay que quedarse callado, que hay que denunciar estos casos”, cerró.