Alerta en la Puna: el destino que deslumbra pero exige planificación extrema
¿Crees que un fin de semana alcanza para conquistar la Puna? Un experto revela los peligros ocultos de Antofagasta de la Sierra y por qué tu vida puede depender de una antena.
Antofagasta de la Sierra no perdona a los improvisados. A más de 3.000 metros de altura, este paraíso catamarqueño de 27.000 km² esconde peligros que pocos conocen.
Con menos de 2.500 habitantes, su vastedad supera a toda la provincia de Tucumán, pero su clima extremo y sus rutas complejas demandan preparación. Ernesto Herrera, técnico en turismo local, revela qué hay que saber antes de aventurarse.
¿Por qué el clima es el peor enemigo?
El tiempo en esta región es impredecible. Herrera recuerda que en el Salar del Hombre Muerto, a 100 km del pueblo, nevadas recientes taparon vehículos, mientras en la villa apenas cayeron unos milímetros. "Nos manejamos con aplicaciones como Windy para prever las excursiones", explica.
Desde julio, el invierno y la primavera traen vientos extremos, como los temporales de Laguna Blanca con ráfagas superiores a 150 km/h. "Los errores normales son desinformación: subestimar estas condiciones. El abrigo de calidad es fundamental", advierte.
Por eso, recomienda quedarse mínimo tres o cuatro noches: "No es un destino para un fin de semana; hay que aclimatarse a la altura y al entorno".
¿Qué riesgos reales hay?
"Es duro decir 'la muerte', pero en invierno lo puede ser", sentencia Herrera. Un turista que salga solo en su 4×4 sin avisar puede enfrentar un final trágico. Aunque no es obligatorio contratar guía, el especialista insiste en la experiencia y la comunicación.
Una antena Starlink puede marcar la diferencia entre una emergencia controlada y una tragedia. Pero el peligro también está en elegir mal: "Un guía sin experiencia te expone a rutas equivocadas, desconocimiento de refugios o agua, y a quedar varado en un clima hostil".
Guías profesionales y baqueanos aportan valores distintos, pero ambos deben tener capacitación en primeros auxilios y conocimiento comprobable del terreno.
El patrimonio en peligro
La falta de regulación también daña el ecosistema. En el Área Natural Protegida Campo de Piedra Pómez, turistas vandalizaron las piedras dibujando figuras. "Esto se repite en vacaciones o fines de semana largos", lamenta Herrera.
En los yacimientos arqueológicos, menos del 10% son turísticos, y el especialista lo aprueba: "Deben protegerse". Cita a Campo las Tobas, en la ruta al Volcán Galán, abandonado y cuidado por los propios guías con sus recursos. "Poner sitios arqueológicos en el foco de las excursiones debe hacerse con mucha responsabilidad", concluye.