Alerta en la cordillera: el Gobierno difunde cómo evitar el contagio de hantavirus puertas adentro
Si vivís o trabajás en la cordillera neuquina, esto te importa. Con un segundo caso confirmado y la variante Andes circulando, el Gobierno salió a dar instrucciones precisas para evitar el contagio. Pero hay un error muy común que puede ser fatal.
El hantavirus volvió a poner en vilo a la zona cordillerana de Neuquén. Después de que se confirmara un segundo caso positivo en el paraje rural de Aluminé —que corresponde a un contacto estrecho del primer paciente, fallecido semanas atrás—, el ministerio de Salud provincial redobló el pedido a la comunidad para que extremen los recaudos en la vida diaria, el trabajo rural y las salidas al aire libre.
El ministro Martín Regueiro advirtió que en esa región circula la variante Andes del virus, cuyo reservorio natural es el ratón colilargo. Según explicó, esta cepa tiene una característica que la vuelve especialmente peligrosa: puede transmitirse de persona a persona entre contactos estrechos. Por eso, la higiene y el respeto estricto de las pautas epidemiológicas son claves para cortar la cadena de contagios.
Regueiro también pidió "compromiso comunitario" para acompañar las acciones preventivas, tanto en los hogares como en los lugares de trabajo, sobre todo en las zonas donde más circula el virus.
¿Cómo prevenir el contagio en espacios cerrados?
Las recomendaciones oficiales apuntan primero a los ambientes cerrados. Antes de entrar a una vivienda, galpón o lugar similar que haya estado cerrado, hay que ventilarlo al menos 30 minutos, con la boca y la nariz cubiertas con barbijo o un pañuelo húmedo. Y un punto en el que la cartera sanitaria fue tajante: está terminantemente prohibido barrer en seco o aspirar, porque eso levanta al aire las partículas virales que quedan en la orina, la saliva y las heces del roedor.
Para limpiar pisos, mesadas, cajones y alacenas, la indicación es usar una solución de una parte de lavandina por cada diez de agua, dejar actuar 30 minutos y recién después enjuagar. Si hay que manipular leña, trabajar en zonas deshabitadas o limpiar ambientes donde se sospeche la presencia de roedores, el ministerio insiste en usar barbijo, guantes y antiparras como equipo mínimo de protección.
Para evitar que los roedores entren y aniden en la casa, se recomienda sellar los orificios en paredes, puertas, ventanas y cañerías. También mantener el pasto corto y desmalezado en un radio de hasta 30 metros alrededor de la vivienda, y ubicar las huertas y leñeras lejos del hogar.
Higiene diaria y cuidados al aire libre
La rutina también suma cuidados: lavar los platos apenas se usan, guardar los alimentos en recipientes herméticos y tirar la basura en tachos con tapa, sin dejar que se acumulen residuos. Además, se remarca la importancia de usar exclusivamente agua segura —embotellada, hervida, filtrada o clorada— para beber, cocinar, cepillarse los dientes y lavar la vajilla.
Las recomendaciones también alcanzan a los paseos y campamentos, actividades típicas de la temporada que se viene en la cordillera. La consigna es circular siempre por senderos habilitados y no llevarse a la boca hojas, tallos ni frutos silvestres. Tampoco hay que entrar a construcciones abandonadas, caballerizas o galpones en desuso, donde el riesgo de exposición al virus es alto.
Quienes acampen deben hacerlo solo en áreas autorizadas, con carpas que tengan piso y cierres herméticos en buen estado. Se desaconseja dormir a la intemperie o cerca de malezas, leñeras y basurales, lugares donde suele haber más roedores.
Síntomas y qué hacer si aparece un roedor
El ministerio de Salud pide estar atentos a los síntomas: fiebre de 38 °C o más, dolores musculares, escalofríos, tos, dolor de cabeza o trastornos gastrointestinales como náuseas, vómitos, dolor abdominal o diarrea. Ante cualquiera de estos cuadros, hay que consultar de inmediato al centro de salud más cercano, sin demorar.
Por último, la cartera sanitaria dio precisiones sobre cómo actuar frente a un roedor. Si se encuentra uno vivo, se aconseja usar trampas o venenos, sin intentar golpearlo ni matarlo a mano. En cambio, si se halla un ejemplar muerto, la indicación es no tocarlo ni manipularlo bajo ninguna circunstancia, por el riesgo de exposición al virus a través de sus fluidos.