Alerta en el interior santiagueño: Vecinos libran una carrera contra el río que no para de crecer

Vecinos de Colonia Siegel y Puente Bajada trabajan día y noche frente a la crecida del Salado. ¿Lograrán sus defensas caseras detener el avance del agua que amenaza con arrasar todo a su paso?

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Alerta en el interior santiagueño: Vecinos libran una carrera contra el río que no para de crecer

La crecida del río Salado desató una movilización comunitaria masiva en el departamento Sarmiento. Decenas de familias trabajan sin pausa, levantando defensas con bolsas de arena para intentar frenar el avance del agua que amenaza viviendas y caminos, en una situación que se mantiene crítica.

Las imágenes difundidas durante la jornada del sábado muestran el esfuerzo conjunto de los pobladores. Con palas y determinación, intentan contener el caudal que sigue aumentando, generando una preocupación tangible en toda la región.

El epicentro de la emergencia se ubica en las inmediaciones del puente carretero que une Colonia Siegel con el sector conocido como Puente Bajada. Esta zona es históricamente vulnerable cuando el Salado decide desbordar sus límites.

¿Dónde se concentra el operativo de defensa?

Allí, en Puente Bajada, los vecinos libran una batalla contrarreloj. Su objetivo es claro: reforzar los bordos y las defensas improvisadas para crear una barrera entre el agua que avanza y los sectores habitados y las rutas de acceso vitales.

El trabajo es intenso y agotador, pero la solidaridad parece ser la principal herramienta. Cada bolsa de arena colocada es un pequeño muro de contención frente a una fuerza natural que no da tregua.

A pesar del monumental esfuerzo colectivo, la situación sigue siendo de extrema tensión. El río mantiene su tendencia creciente, lo que pone en vilo a todas las comunidades ribereñas de la zona.

Los pobladores no bajan la guardia. Mientras continúan con las tareas de reforzamiento, también mantienen un monitoreo constante del nivel del agua. La incertidumbre sobre la evolución de la crecida es la compañera de cada hora de trabajo.

Esta emergencia hídrica pone de relieve, una vez más, la vulnerabilidad de estas poblaciones y la capacidad de respuesta que nace desde la comunidad misma, ante la fuerza imparable de la naturaleza.

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