Alarma en la educación bonaerense: solo 52 de cada 100 alumnos terminan la primaria con los conocimientos esperados
Un informe revela que solo 52 de cada 100 alumnos bonaerenses terminan la primaria con los conocimientos esperados. ¿Qué está fallando en el sistema educativo? Los detalles que preocupan a los especialistas.
Un reciente informe sacude los cimientos del sistema educativo argentino: apenas 52 de cada 100 alumnos de la provincia de Buenos Aires llegan a sexto grado en el tiempo previsto y con los saberes mínimos en Lengua y Matemática. La cifra, que implica que casi la mitad de los chicos no alcanza los aprendizajes esperados, enciende todas las alarmas.
El nuevo Índice de Resultados Escolares (IRE) de primaria 2025, elaborado por Argentinos por la Educación a partir del relevamiento anual y de las pruebas Aprender, expone una realidad que muchos preferían ignorar: un retroceso agudo en el rendimiento escolar y un sistema que parece no encontrar el rumbo.
¿Qué revela el Índice de Resultados Escolares?
El IRE 2025, que mide la eficacia del sistema educativo en la Argentina, muestra que en territorio bonaerense solo 52 de cada 100 estudiantes que inician primer grado logran completar el nivel primario en el tiempo teórico estipulado y, además, alcanzar desempeños satisfactorios o avanzados tanto en Lengua como en Matemática. En otras palabras, el 48% restante no logra los objetivos mínimos.
Lo más llamativo del estudio es que el problema no radicaría en la permanencia dentro del sistema. En Buenos Aires, 94 de cada 100 alumnos que arrancaron primer grado llegaron a sexto sin repetir ni abandonar, un porcentaje idéntico al promedio nacional. Es decir, los chicos están en las aulas, pero no están aprendiendo lo que deberían.
El llamado de atención de los educadores
Especialistas y referentes del ámbito educativo vienen advirtiendo hace años sobre esta tendencia negativa. Recientemente, este diario recogió el testimonio de un prestigioso educador que fue contundente: si no se revierten estas cifras, “la Argentina hipotecará su futuro”. Y agregó: “Hay una luz de esperanza con el nuevo programa de alfabetización que comienza a implementarse. Pero necesitamos que toda la sociedad se involucre activamente en esta causa”.
La preocupación no es nueva. Los informes que se acumulan año tras año describen una decadencia objetiva que algunos sectores de la dirigencia siguen relativizando, pese a que los parámetros son indiscutibles. Incluso, en más de una ocasión se habló de un inexplicable silencio, de una suerte de “de eso no se habla”, mientras los niveles educativos continúan en picada.
¿Qué pasa con la dirigencia y el futuro del país?
El deterioro del sistema educativo no reconoce una única causa, sino que responde a variables complejas que van desde criterios demagógicos y permisivos hasta la falta de una política de Estado sostenida. Lo cierto es que, si no se inicia un proceso de recuperación con la premisa básica de alcanzar niveles aceptables de calidad, la Argentina seguirá su declive en un concierto internacional cada vez más preparado y competitivo.
La sociedad, tal como lo piden los especialistas, tiene un rol fundamental. Pero también la clase dirigente, que con contadas excepciones, no ha tomado dimensión del fenómeno. La educación es la base del desarrollo de un país, y los números actuales no hacen más que confirmar una crisis que exige respuestas urgentes.