Al pie de las Sierras del Rosario: la fiesta patronal de La Toma que une fe, historia y ónix
Del 30 de julio al 8 de agosto, La Toma celebra su fiesta patronal con novena, procesiones y un altar de ónix. ¿Qué secretos guarda esta tradición centenaria?
Del 30 de julio al 8 de agosto, La Toma se viste de fiesta para honrar a Santo Domingo de Guzmán. La localidad sanluiseña, conocida por su mármol ónix, despliega diez días de novena, procesiones y rituales que fusionan la espiritualidad con el patrimonio cultural.
Al pie de las Sierras del Rosario, La Toma, reconocida como Capital Nacional del Mármol Ónix, se prepara para una de sus expresiones religiosas y culturales más significativas: la fiesta patronal en honor a Santo Domingo de Guzmán. Desde el 30 de julio hasta el 8 de agosto, vecinos, peregrinos y visitantes compartirán una serie de actividades que incluyen novena, procesiones, caravanas y antiguos rituales populares que mantienen viva una herencia transmitida de generación en generación.
La festividad no solo es un evento religioso, sino también una oportunidad para conocer el alma de La Toma. Más allá de sus paisajes serranos y su prestigio como productora de ónix, el pueblo conserva un patrimonio arquitectónico y cultural que tiene en la Parroquia Santo Domingo de Guzmán uno de sus mayores símbolos. Construida gracias al esfuerzo de toda la comunidad y bendecida el 3 de agosto de 1937, la parroquia alberga un altar tallado en mármol ónix extraído de las canteras locales, donde la riqueza geológica se convierte en expresión artística y religiosa.
¿Qué actividades se realizarán durante la novena?
Cada jornada de la novena comenzará a las 19:00 con la Adoración al Santísimo Sacramento, el rezo del Santo Rosario y la Santa Misa. Cada día tiene una intención especial que invita a la reflexión sobre distintas realidades de la comunidad. El cronograma es el siguiente:
Jueves 30 de julio: oración por la Iglesia. Viernes 31 de julio: oración por la Patria y las autoridades. Sábado 1 de agosto: oración por los niños y la defensa de la vida. Domingo 2 de agosto: oración por los jóvenes. Lunes 3 de agosto: oración por la parroquia. Martes 4 de agosto: oración por los sacerdotes. Miércoles 5 de agosto: oración por las familias. Jueves 6 de agosto: oración por las vocaciones. Viernes 7 de agosto: oración por el pan y el trabajo.
Más que una sucesión de ceremonias, la novena constituye un recorrido espiritual que reúne a generaciones enteras y fortalece el sentido de pertenencia de una comunidad profundamente ligada a sus tradiciones.
El día central: procesión y chocolate comunitario
El sábado 8 de agosto, La Toma celebrará la jornada central de su fiesta patronal. La mañana comenzará a las 10:00 con la tradicional caravana, una manifestación pública de alegría y devoción que recorrerá las calles del pueblo. A las 15:00 tendrá lugar la esperada Procesión de Santo Domingo de Guzmán, que partirá desde la ermita hasta el templo parroquial. Acompañarán el recorrido instituciones públicas, organizaciones sociales, agrupaciones gauchas, cadetes del Instituto Superior de Seguridad Pública (ISSP), efectivos del Servicio Penitenciario Provincial y la Banda de la Policía de San Luis.
La celebración culminará con la Santa Misa, presidida por el obispo de San Luis, monseñor Gabriel Barba, seguida por el tradicional chocolate comunitario, una costumbre que trasciende lo gastronómico para convertirse en un gesto de hospitalidad y fraternidad. Compartir una taza caliente después de la procesión es, desde hace décadas, una forma de celebrar que todos forman parte de la misma historia.
El legado de Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores, sigue inspirando a miles de fieles. Falleció en 1221 y fue canonizado trece años después por el papa Gregorio IX. Ocho siglos más tarde, su figura convoca al compromiso, la solidaridad y la búsqueda de la verdad.
Quienes lleguen durante esos días encontrarán mucho más que una fiesta religiosa. Podrán recorrer talleres de artesanos del ónix, conocer la historia minera que dio prestigio nacional a la localidad, disfrutar de los paisajes serranos, de la gastronomía regional y de la calidez de un pueblo que hace de la hospitalidad una tradición. En La Toma, la fiesta patronal no solo se vive dentro del templo: se respira en las calles, en las campanas que anuncian cada celebración, en las familias que abren sus puertas para recibir a quienes llegan y en una comunidad que entiende que conservar sus tradiciones también es una forma de preservar su patrimonio.
Durante diez días, la fe se convierte en un puente hacia la historia, la cultura y el paisaje, invitando a descubrir uno de los destinos más auténticos de San Luis.