Emilio Achem habló de la apertura de Agua Negra y fue claro: la seguridad manda. Pero hay un detalle del lado chileno que complica todo y que todavía nadie resuelve.
El Paso Internacional de Agua Negra todavía no tiene luz verde. Así lo dejó en claro el secretario de la Gobernación, Emilio Achem, quien confirmó que la habilitación del corredor que une San Juan con Chile continúa bajo evaluación y que no habrá anuncios apurados.
En diálogo con el programa La Picada, el funcionario explicó que la decisión no depende de una sola voluntad: requiere un análisis coordinado entre las autoridades de ambos países. Y fue tajante sobre el punto que más le preocupa.
"Tenemos que ser muy cautos las autoridades, tanto del lado argentino como del lado chileno, respecto de la seguridad pública", afirmó.
El peso del corredor, en números
La relevancia de Agua Negra no es menor. Durante la última temporada, entre el 26 de noviembre de 2025 y el 9 de junio de 2026, por el paso circularon 21.975 vehículos: 10.361 ingresaron a la Argentina y 11.614 salieron rumbo a Chile. En ese mismo lapso se registraron 72.315 cruces de personas.
Esos números explican por qué la expectativa por la apertura es alta, tanto del lado sanjuanino como en el vecino país. Pero también justifican la prudencia que reclama el funcionario.
Qué falta para que se abra
Achem detalló que habilitar el tránsito exige revisar las condiciones de seguridad en ambos lados de la frontera. Los organismos competentes deben evaluar el estado del camino y la posibilidad de mantener la circulación, sobre todo porque todavía podrían desarrollarse trabajos con maquinaria en distintos sectores de la ruta.
El secretario recordó que la cordillera tiene características complejas y que quien conoce el recorrido sabe que las condiciones pueden cambiar de un momento a otro. Por eso, planteó la necesidad de definir con qué nivel de seguridad se podría sostener el paso abierto.
"Si decimos que el paso está abierto, vos vas con tu vehículo y confiás. Entonces, tenemos que pensar con cuánta seguridad vamos a poder contar en la zona para mantener habilitado ese paso, tanto del lado argentino como del lado chileno", sostuvo.
Con esa frase, el funcionario puso el acento en la responsabilidad de las autoridades y en evitar que un anuncio genere una falsa expectativa de circulación segura cuando las condiciones todavía no están garantizadas.
Los aluviones de Coquimbo, un factor que complica
Del otro lado de la cordillera hay otro elemento que suma complejidad a la decisión. Achem mencionó los dos fuertes aluviones registrados en la zona de Coquimbo, fenómenos que preocupan a las autoridades chilenas, especialmente ante la posibilidad de que haya una gran cantidad de turistas circulando por la región.
El funcionario reconoció que el turismo tiene un peso central en la economía trasandina y que la apertura de Agua Negra representa una oportunidad para dinamizar la actividad. Aun así, advirtió que esa necesidad debe convivir con la seguridad de los visitantes.
"Ellos necesitan el turismo como economía, como dinámica de su economía, pero también piensan en la seguridad de los turistas", señaló.
En ese marco, Achem subrayó que la preocupación por la seguridad es compartida por ambos países y que las autoridades deben evaluar cómo garantizar condiciones adecuadas para quienes decidan emprender el viaje.
Sin fecha a la vista
El secretario de la Gobernación insistió en que la chance de habilitar Agua Negra sigue vigente, aunque evitó dar precisiones sobre una fecha concreta. La decisión quedará supeditada a las evaluaciones de los organismos responsables en cada lado de la cordillera y a las condiciones que permitan garantizar la circulación.
Por ahora, el escenario combina la expectativa turística y económica por la apertura con las dificultades propias de la montaña y los riesgos que traen los fenómenos climáticos. La pelota, dicen, sigue en la cancha de los técnicos.