Agosto marcó el mayor ajuste del gasto en 10 meses: qué rubros sufrieron los recortes más duros
El ajuste del gasto en agosto fue el más profundo en diez meses y otra vez las provincias y los programas sociales se llevaron la peor parte. Mientras tanto, un solo rubro sigue creciendo: los subsidios a las tarifas.
El Gobierno nacional profundizó en agosto la poda del gasto público y registró el recorte más fuerte de los últimos diez meses, según un informe de la consultora Analytica. La contracción del gasto primario devengado alcanzó el 10,3% interanual en términos reales, la caída más profunda desde noviembre del año pasado.
Con este resultado, el acumulado de los primeros ocho meses del año muestra una retracción real del 4,1%, lo que confirma que la restricción del gasto sigue siendo el principal ancla de la política económica para sostener el superávit fiscal. La consultora remarcó que esta dinámica opera como el motor del equilibrio financiero, en un contexto donde la recaudación tampoco mostró aumentos relevantes en términos reales.
¿Dónde se aplicó el ajuste?
El recorte no fue parejo: las mayores caídas en agosto se concentraron en los programas sociales, con una retracción del 40,6%, explicada en gran parte por la baja del programa “Volver al Trabajo”, cuyas transferencias cesaron formalmente en junio. A esto se sumó un derrumbe del 86,1% en las transferencias a provincias y una caída del 76,7% en las pensiones no contributivas.
En el otro extremo, la obra pública mostró un repunte nominal y real del 60,9%, aunque impulsado exclusivamente por una baja base de comparación. Las asignaciones familiares y la Asignación Universal por Hijo (AUH) avanzaron un 2,1%, traccionadas por un incremento del 5,1% en la AUH, mientras que el gasto en asignaciones familiares siguió bajando un 3,1%.
Qué pasó en lo que va del año
Si se miran los primeros ocho meses del año, el único rubro con un aumento real significativo fue el de los subsidios económicos, que crecieron un 10% empujados por el salto del 26,4% en el área energética. En cambio, los fondos para transporte retrocedieron un 23,3%, la AUH y las asignaciones familiares mostraron una variación casi nula del 0,7%, y el gasto en jubilaciones y pensiones apenas subió un 0,1%.
El ajuste más fuerte del período volvió a recaer sobre las transferencias a provincias, que acumulan una baja del 64,6%. Esa brecha se achica al 55,2% si se excluyen los fondos destinados a los hospitales SAMIC.
El superávit primario no solo es una de las variables centrales del programa económico oficial, sino que también juega un papel clave en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que para 2026 fijó una meta de resultado primario del 1,4% del PBI. Ese objetivo anticipa un panorama desafiante para los próximos meses, con una relación entre gastos e ingresos que se mantiene por debajo de los años previos de la gestión de Javier Milei.