Adorni se recibió de casta: vino al Gobierno a combatir la mentira y terminó confesando que ahorró en negro
¿El paladín anticasta terminó siendo el casta que prometió combatir? Las mentiras de Adorni al descubierto: viajes, dinero oculto y un escándalo que tapa los logros del Gobierno.
El jefe de Gabinete Manuel Adorni quedó en el centro de la polémica tras reconocer que durante años omitió declarar bienes y ahorró en negro, justo él que llegó al Gobierno para terminar con la casta. Una tras otra, las contradicciones del funcionario se acumulan y amenazan con tapar las buenas noticias de la gestión.
¿Un mentiroso sin remedio?
La historia de Adorni parece sacada de una película. Dijo que en un año y medio solo había viajado a Punta del Este, pero la lista real incluye once destinos: Punta Cana, Cancún, Montevideo, Iguazú, Mar del Plata, Bariloche, Río de Janeiro, Aruba, Gualeguaychú, Nueva York y el mismo Punta del Este.
También aseguró que su declaración jurada estaba “impecable”, pero se olvidó de declarar US$500.000. Una cifra que, para cualquier ciudadano común, implicaría graves problemas con la ARCA.
El misterio del Bitcoin
Adorni afirmó haber ganado US$300.000 con Bitcoin en 2014, lo que lo ubicaría en el 0,006% de la población mundial. Sin embargo, en 2015 y 2016 decía que no estaba “muy metido” en criptomonedas, y en 2022 las consideraba una mala inversión. ¿Cuál de los dos Adorni es el verdadero?
Las contradicciones no terminan ahí. Mientras criticaba que los familiares de funcionarios usaran aviones oficiales, se supo que su esposa viajó en el ARG-01 a Nueva York porque él necesitaba “compañía”.
El costo político de las mentiras
La mentira en política no es gratis. Destroza la credibilidad y rompe el vínculo de confianza con la ciudadanía. El Gobierno de Javier Milei llegó prometiendo combatir la casta, pero Adorni ya se convirtió en un ejemplo de ella.
Peor aún: su escándalo tapa logros concretos como la inflación de mayo al 2,1%, el riesgo país en 443 puntos o la racha de compras del Banco Central. Adorni se convirtió en un tapón para la comunicación oficial.
Mientras tanto, desde el kirchnerismo intentan capitalizar el caso, pero la corrupción de otros tiempos no debería servir de excusa. Al presidente Milei se le pide que aplique la guillotina que tanto prometió. Porque la mentira, tarde o temprano, se derrumba sola.