Adiós a una vida dedicada a los demás: murió la hermana que marcó a Belén
Tenía 56 años de consagración y dedicó cuatro décadas a la educación y a los más necesitados. ¿Qué legado deja la hermana que impulsó una escuela especial y acompañó a tantas familias?
La comunidad de Belén está de luto. La Hna. Laura del Carmen Rivas falleció este lunes a los 81 años, dejando un legado imborrable en la educación y la vida social de la ciudad.
La religiosa, perteneciente a la Congregación de la Sagrada Familia de Nazareth, murió en Belén. Sus restos son velados en la capilla del Colegio Virgen de Belén, y este miércoles 9 de septiembre a las 10 se celebrará la misa de cuerpo presente, tras la cual recibirá sepultura en el cementerio municipal.
Más de medio siglo de entrega
Oriunda de Londres, departamento Belén, había nacido el 23 de julio de 1945. Con 56 años de consagración total a Dios y a la Iglesia, su vida estuvo marcada por el servicio y la fe.
Tras sus estudios primarios y secundarios en Belén, se trasladó a La Plata para prepararse en la vida religiosa, realizando sus votos el 29 de diciembre de 1970. Llegó a ser Madre Superiora de la Congregación en Belén y en 2020 celebró sus Bodas de Oro como consagrada.
Una maestra que dejó huella
Además de su vocación religiosa, la Hna. Laura se recibió de maestra en Buenos Aires. Al regresar a Belén, desarrolló su tarea docente en los distintos niveles del Instituto Virgen de Belén, donde también ocupó cargos directivos y de representación legal.
Uno de sus mayores aportes fue su trabajo en la Escuela Especial N° 4 San José de Belén, que en sus inicios funcionaba en el Colegio Virgen de Belén. La religiosa impulsó la creación de su edificio propio y trabajó allí ad honorem, dedicándose con especial cariño a los chicos que recibían educación especial.
Durante unas cuatro décadas, su labor apostólica, educativa y social acompañó a comunidades barriales, ancianos y enfermos, a quienes visitaba en sus hogares y en los hospitales.
Su compromiso y su formación permanente fueron destacados por la comunidad: continuaba estudiando e investigando para ofrecer lo mejor a quienes se cruzaban en su camino.
El adiós de la Iglesia
Ante su partida, el obispo diocesano Mons. Luis Urbanč y el Clero de Catamarca expresaron sus condolencias. En su mensaje, agradecieron a Dios por su servicio a la Diócesis a través de su consagración y su tarea educativa, y elevaron plegarias por su eterno descanso.
Acompañaron con la oración a su familia, amigos y a la comunidad educativa del Instituto Virgen de Belén, con la esperanza en Jesús Resucitado y el amor de Nuestra Madre del Valle.