Aconcagua: el plan de entrenamiento de un año para llegar a la cumbre
El profesor del CUDA revela los secretos de la preparación física y mental para conquistar el techo de América, y advierte sobre los riesgos que pocos conocen.
Escalar el cerro Aconcagua, el más alto de América, no es un sueño inalcanzable. Según Pablo Vitale Mosso, profesor del Centro Universitario de Andinismo (CUDA) de la UNCuyo, con una preparación adecuada, cualquier persona puede intentarlo, incluso aquellas con discapacidades. Sin embargo, el camino hacia la cima exige una dedicación que, en el mejor de los casos, lleva alrededor de un año.
Mosso, quien también es docente en la Universidad Nacional de Cuyo, destaca que la preparación física y mental son los dos pilares innegociables. “Se necesita un estado físico, una preparación de base aeróbica y un trabajo que lleva tiempo, que es la agonística. Por así decirlo, es la capacidad de soportar el sufrimiento”, explica.
La mente juega un rol crucial: “La mente mueve el cuerpo y hace que la resistencia sea aún mayor”, sostiene. Para dimensionar el desafío, Mosso menciona que la jornada previa a la cumbre puede extenderse entre 10 y 14 horas, con temperaturas de hasta 20 grados bajo cero y vientos de 40 km/h. “Llega un momento en que el cuerpo por sí solo no funciona y lo que empieza a predominar es el esfuerzo mental”, agrega.
El plan de entrenamiento: un año de preparación
El CUDA, que dirige junto a Mario Funes, propone un programa progresivo. Los interesados comienzan con ejercicios en el Parque Deportivo de Montaña de Ciudad y, los primeros jueves de cada mes, realizan ascensos al Cerro Arco. Luego, las salidas se extienden a zonas de 4.000 y 5.000 metros, e incluso al Cerro El Plata, de unos 6.000 metros.
“Con suerte, a una persona muy dedicada le podría llevar prepararse para ir al Aconcagua un año”, afirma Mosso. Además, recomienda complementar con entrenamiento de fuerza: “Pasado cierto tiempo en la altura se consumen las grasas y la masa muscular”, advierte.
Alimentación en la altura: qué comer y qué evitar
La dieta es otro factor clave. Hasta la base, la alimentación puede ser normal, pero en la altura se reduce el consumo de grasas y se incrementan los hidratos de carbono. Mosso sugiere comidas termoestabilizadas, que pueden utilizarse hasta el campamento Nido de Cóndores para asegurar una buena carga de proteínas antes de la cumbre. “El día después de la cumbre solamente son hidratos de carbono y mucho líquido”, señala.
Los riesgos de la altura y el rol de los guías
No todos los cuerpos responden igual. El mal agudo de montaña es una amenaza real, que puede comenzar con un dolor de cabeza persistente y derivar en edema de pulmón o cerebral. Mosso destaca que el servicio médico del Aconcagua es “uno de los mejores del mundo”, con profesionales que han trabajado en los Himalayas.
Los guías son esenciales para detectar cuándo alguien necesita evacuación, siempre con la decisión final del médico. “Si estoy en la altura, me comunico con los médicos y el médico me sabrá decir si proporcionar dexametasona, un ibuprofeno u oxígeno”, explica.
Alternativas para quienes no buscan la cumbre
Para los que prefieren disfrutar del paisaje sin llegar a la cima, hay recorridos como el que va de Confluencia a Plaza Francia (4.200 metros) o el que continúa hasta el Cerro Bonete (5.200 metros). También existe una opción de tres días desde Punta de Vacas hasta Plaza Argentina, base de la ruta 360.
“El Aconcagua no regala nada porque te exige todo el tiempo”, sentencia Mosso, aunque aclara que incluso los más pequeños pueden participar si respetan sus límites.
Cómo iniciarse en Mendoza
La temporada de ascensos está demorada por licitaciones y nieve acumulada, pero es un buen momento para empezar a entrenar. En Ciudad hay empresas privadas que ofrecen asesoramiento, y el CUDA recibe a interesados los martes y jueves de 14 a 16. Las inscripciones se realizan por la página de la Secretaría de Bienestar Universitario de la UNCuyo, y se requiere una ficha médica que certifique aptitud física.
Debido a las intensas nevadas registradas, el Parque Provincial Aconcagua permanece cerrado al público en el Valle de Horcones y la Quebrada de Matienzo.
— Energía y Ambiente Mendoza (@energiayamb_mza) August 28, 2026
La medida busca preservar la seguridad de quienes transitan por estas áreas. pic.twitter.com/dOMwbPmnfP
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