Abucheos, redadas y un árbitro deportado: el Mundial que puede definir el futuro político de Trump
Abucheos en la NBA, un árbitro deportado y redadas que siembran miedo: ¿podrá Trump capitalizar el Mundial 2026 o el torneo se le volverá en contra?
Donald Trump se juega mucho más que un trofeo en el Mundial 2026. A cuatro meses y medio de las elecciones de medio término, el torneo que arranca este jueves en Ciudad de México y se extiende a Estados Unidos y Canadá se convierte en un escenario político de alto voltaje.
Entre abucheos en el Madison Square Garden, redadas migratorias y una guerra con Irán, el presidente enfrenta riesgos que van desde el rechazo del público latino hasta incidentes diplomáticos inéditos en la historia de las Copas del Mundo.
¿Qué está en juego para Trump?
El analista Erick Fajardo, consultor en comunicación política y asesor del condado de Arlington (Virginia), explicó a TN: “La percepción de Trump y sus controversiales medidas, entre ellas imponer políticas antiinmigración o Cuba e Irán, pueden tener un cambio de perspectiva dependiendo del resultado y el papel de EE.UU. en la Copa. Un buen papel de local implica adquirir una percepción de Soft Power que matice y fortalezca la percepción de poder duro que ya tiene Trump”.
Pero el camino no es sencillo. El lunes por la noche, Trump fue abucheado ruidosamente en el Madison Square Garden durante las finales de la NBA, cuando su rostro apareció en las pantallas mientras se entonaba el himno nacional. El presidente aseguró que solo escuchó aplausos, pero la desaprobación fue evidente.
La gran incógnita es qué pasará si decide asistir a un partido de la selección local en el Mundial de fútbol, ante un público mayoritariamente latino que vive con temor las redadas antiinmigrantes de los últimos 18 meses.
Incidentes que marcan el torneo
El árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, considerado el mejor de África, fue deportado al llegar al aeropuerto de Miami, pese a tener su visado en regla. Su expulsión es un hecho inédito en la historia de los Mundiales. La FIFA se desligó: “No interviene en los procesos de inmigración del país anfitrión”.
No fue un caso aislado. Los seleccionados de Senegal y Uzbekistán fueron sometidos a chequeos extenuantes, con perros policías revisando sus valijas. El jugador senegalés Pathé Ciss fue requisado en la pista del aeropuerto de San Antonio, Texas. El seleccionador uzbeko, Fabio Cannavaro, denunció: “Me dijeron que eran las reglas, pero al final el control fue solo para nosotros”.
La figura de Irak, Aymen Hussein, estuvo retenido siete horas en Chicago, y el fotógrafo oficial de la delegación, Talal Salah, fue deportado tras 11 horas de interrogatorios.
La selección de Irán, en guerra con Estados Unidos, tuvo que cambiar su concentración de Tucson, Arizona, a Tijuana, México. Llegará al país un día antes de cada partido y deberá regresar al otro lado de la frontera inmediatamente. Además, la federación iraní denunció que la FIFA revocó la asignación de entradas para sus seguidores.
La comunidad latina, en alerta
La activista María Bilbao, de Florida American Friends Service Committee Experience, advirtió a TN: “Me preocupa profundamente que la FIFA no haya utilizado su enorme poder económico y político para exigir garantías claras que protejan a los aficionados, visitantes internacionales, trabajadores y comunidades inmigrantes”.
Y agregó: “En estados como Florida, la expansión de los acuerdos 287 ha convertido a numerosas agencias policiales locales en colaboradoras de ICE. El riesgo no se limita a quienes viven sin estatus migratorio; también afecta a familias de estatus mixto, residentes legales y visitantes internacionales”.
Piara Powar, director ejecutivo de Fare Network, socio de la FIFA, fue tajante: “La disrupción es tal que uno tiene que preguntarse quién está dirigiendo el Mundial. ¿Es la FIFA o es el gobierno de Estados Unidos con sus políticas migratorias cargadas de racismo?”.
Trump, por su parte, se recuesta en su política de seguridad nacional. Fajardo sostiene que “la apertura de fronteras implicó una securitización de las ciudades sede. En mitad del conflicto con la mitad de los chicos malos del planeta, este será un mundial en que la seguridad jugará con un Jesús antes de cada partido”.
Más allá de los incidentes, el analista destaca que “un resultado deportivo positivo fortalece a Trump, pero geopolíticamente, el solo hecho de que el mundial y su final se jueguen en Estados Unidos consolida la aspiración de la Doctrina Monroe: Estados Unidos es el centro de un hemisferio congregado alrededor del único deporte que unía a todos, excepto a Estados Unidos”.