Absolvieron al principal acusado del crimen de Paulina Lebbos: el fallo que destrozó a su padre
El fallo que absolvió a César Soto dejó a Alberto Lebbos sin respuestas. ¿Qué pruebas no alcanzaron para condenarlo?
Después de casi 20 años de lucha, marchas, denuncias y pedidos de justicia, Alberto Lebbos volvió a escuchar una respuesta que lo golpeó de lleno: nadie fue condenado por el crimen de su hija Paulina.
La absolución de César Soto, exnovio de la víctima, provocó la bronca y el dolor del padre de la joven, que durante dos décadas sostuvo públicamente que detrás del caso existió una maquinaria de impunidad. Esta vez, su enojo quedó expuesto apenas se conoció el fallo: la Justicia de Tucumán absolvió al principal acusado por el beneficio de la duda y el expediente volvió a quedar sin un responsable por el femicidio.
El veredicto fue leído después de 14 jornadas de debate oral. Los jueces Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica concluyeron que las pruebas presentadas por el Ministerio Público Fiscal no alcanzaban para dictar una condena a prisión perpetua contra Soto. También se formalizó la desvinculación de Sergio Kaleñuk, luego de que el propio fiscal Carlos Sale desistiera de acusarlo durante los alegatos.
Pero para Alberto Lebbos, el fallo no fue solo una derrota judicial. Fue la confirmación de una herida abierta: se hizo un nuevo juicio, se removió otra vez el dolor de la familia, se repasaron años de irregularidades y sospechas de encubrimiento, pero el resultado volvió a ser el mismo: ningún culpable por el asesinato de Paulina.
¿Qué pasó con la investigación?
La causa ya venía marcada por fallas desde el inicio. La investigación fue cuestionada durante años y derivó en condenas contra integrantes de la cúpula policial y contra el exfiscal Carlos Albaca por encubrimiento. Sin embargo, esas responsabilidades nunca alcanzaron para reconstruir con certeza qué ocurrió la noche del crimen ni para determinar quién mató a Paulina.
La acusación contra Soto sostenía que Paulina había sido estrangulada en su casa el 26 de febrero de 2006. Pero durante el debate, la defensa logró instalar dudas razonables: no hubo pruebas directas, testigos que ubicaran de manera contundente a la víctima en ese domicilio ni evidencia física suficiente para sostener una condena.
Así, el juicio que prometía acercar una respuesta terminó cerrando otra etapa sin justicia. Para la familia Lebbos, el fallo significó una nueva frustración después de años de espera. Para Alberto, que convirtió la búsqueda de justicia por su hija en una lucha pública y persistente, la absolución fue otro golpe de una Justicia que volvió a revisar el caso, pero no pudo —o no supo— encontrar culpables.
Paulina Lebbos tenía 22 años, era estudiante de Comunicación Social y mamá de una nena de cinco años. Desapareció en febrero de 2006, después de salir a bailar con amigas. Su familia la buscó durante 13 días, hasta que su cuerpo fue encontrado en la Ruta 341, en la zona de Tapia.
Casi dos décadas después, el crimen sigue sin condenado. Y el enojo de Alberto Lebbos resume el sentimiento que dejó el fallo: otra vez hubo juicio, otra vez hubo expectativas, otra vez se habló de Paulina en Tribunales. Pero la Justicia volvió a terminar sin respuestas.