Absolvieron a un hombre por la muerte en un comercio: qué dijo el tribunal
La familia de la víctima escuchó un veredicto que no esperaba.
Un tribunal de Bariloche absolvió por unanimidad a Ismael Nicolás Choque Vargas, el hombre acusado de matar a Gastón Marcelo Latiff durante un episodio ocurrido en febrero de 2025 en la despensa Quimey Ruca. Los jueces entendieron que actuó en legítima defensa y ordenaron su inmediata libertad.
El debate judicial se centró en las circunstancias que rodearon el hecho. La Fiscalía y la querella pidieron que fuera condenado por homicidio simple, pero la Defensa Pública Penal reclamó su absolución.
Según la reconstrucción del caso, Latiff y su pareja ingresaron de forma violenta al comercio después de perseguir a cuatro hombres con quienes tenían un conflicto. Hubo golpes contra la puerta, roturas y gritos.
Una vez adentro, Latiff comenzó a forcejear con el dueño del local. Choque Vargas, que estaba allí con su pareja, intervino para separarlos. Para los jueces, esa primera acción estuvo amparada en la legítima defensa de un tercero. Pero después la agresión se dirigió contra él y el tribunal habló de una “agresión física real, actual y objetiva”.
Uno de los puntos más discutidos fue si Latiff se estaba retirando cuando recibió la herida mortal, como sostenía la acusación. El tribunal lo descartó: “ningún elemento acredita que Latiff estuviera en retirada”.
Los jueces analizaron testimonios, pericias y la autopsia, y concluyeron que Latiff cayó herido dentro del comercio y que su cuerpo fue movido después hacia la salida. También valoraron las lesiones en sus manos y dedos, compatibles con una participación activa en el enfrentamiento.
El tribunal remarcó que “el número de lesiones no mide, por sí, el exceso”. Explicó que la herida en el cuello fue la última de la secuencia y que ningún testigo dijo que Choque Vargas siguiera atacando después de que Latiff cayera.
Para evaluar la necesidad del medio usado, se consideraron la violencia del episodio, la diferencia de contextura física, la falta de una salida segura y el intento de Latiff de quedarse con el cuchillo. La disputa por el arma, señalaron, aumentó el riesgo para Choque Vargas.
“No puede juzgarse la conducta del agredido en la comodidad del después, sino en la urgencia del instante en que debió decidir”, expresaron los magistrados. También dijeron que no se le podía exigir una “conducta heroica” ni que esperara recibir una lesión grave antes de defenderse.
Después del ataque, Choque Vargas dejó el cuchillo, intentó contener la hemorragia con un paño y realizó maniobras para asistir a Latiff.
Al leer el veredicto, el tribunal se dirigió a la familia de la víctima y aclaró que la decisión no implicaba juzgar a Latiff como persona ni desconocer el dolor por su muerte.
Los jueces consideraron reunidos los tres requisitos de la legítima defensa: agresión ilegítima, ausencia de provocación suficiente y necesidad racional del medio empleado. La sentencia aún no está firme y puede ser apelada.