Abrió su local en Centenario, reforzó la seguridad y a los pocos días ya tenía otro problema adentro
Abrió su negocio en Centenario con toda la ilusión, pero los delincuentes le cayeron dos veces en menos de dos semanas. Lo que se llevaron y la respuesta que recibió de las autoridades la tienen durmiendo con un ojo abierto.
Una comerciante de Centenario vive días de pesadilla desde que inauguró su local. En menos de dos semanas, el negocio sufrió dos robos y ahora la familia duerme pendiente de las cámaras. “Nosotros dormimos mirando las cámaras”, contó Paola, la propietaria, al describir cómo cambió su rutina.
El comercio, ubicado en avenida Lago Traful y Lácar, abrió sus puertas el 7 de septiembre. Solo dos días después, el 9 de septiembre, se produjo el primer ingreso. El segundo ocurrió el viernes 18, pese a que tras el primer episodio habían reforzado la seguridad con portones y candados.
Qué se llevaron en cada episodio
En el primer robo, los delincuentes sustrajeron varias prendas. Paola también mencionó el faltante de bijouterie y carteras. En el segundo episodio, se llevaron un dispositivo de cobro de Mercado Pago.
La comerciante aseguró que, además, se realizó una operación por 30.000 pesos destinada a un celular de Movistar. Señaló que presentó denuncias por ambos hechos y que no logró acceder a los datos que solicitó para identificar esa transacción.
La familia sospecha que una misma persona habría cometido los dos ingresos, aunque esa hipótesis no fue confirmada. Según el testimonio de Paola, ningún vecino escuchó ni observó lo ocurrido.
La mujer también relató que su cuñado sufrió el robo de termos y amoladoras en otro salón ubicado a pocos metros. Ese episodio se suma a su preocupación, aunque no se informó si existe una vinculación entre los hechos.
El reclamo por las cámaras y la vigilancia
Uno de los cuestionamientos de la propietaria apunta a la presencia de un domo del Centro de Monitoreo Urbano en las inmediaciones. Según indicó, el dispositivo está en la esquina de una escuela, cerca del negocio.
Paola afirmó que, al realizar las denuncias, recibió distintas explicaciones sobre las cámaras: que las imágenes perdían definición al ampliarlas y que, si bien los equipos funcionaban, no había personal observándolos. Esas afirmaciones corresponden a su relato sobre las respuestas recibidas.
También sostuvo que efectivos policiales le transmitieron dificultades para cubrir el crecimiento de la ciudad con el personal disponible. La comerciante expresó su malestar por la falta de respuestas después de haber denunciado los dos episodios.
Incluso dijo haber pensado en llevar un colchón al local para permanecer allí durante la noche y cuidar sus pertenencias. Tras los robos, Paola manifestó que llegó a considerar el cierre del negocio.
“Con el sueño de querer trabajar y hacer algo en tu ciudad, que nos pasen estas cosas te bajonean”, expresó.