Abre sus puertas la plaza que convierte la ciencia en un parque de juegos gigante
La ciudad suma un predio de 5.411 metros cuadrados frente al Hospital Independencia, con cinco estaciones temáticas, relojes de sol y fuentes interactivas. ¿Qué se puede hacer en cada una?
Desde este miércoles, Santiago del Estero cuenta con un espacio público pensado para que chicos y grandes se acerquen a la ciencia jugando. A las 11 de la mañana se inaugura oficialmente la Plaza de Ciencias, un predio de 5.411 metros cuadrados en la esquina de Belgrano y Bolivia, frente al Hospital Independencia.
El acto estará encabezado por autoridades provinciales y municipales, junto a representantes de distintas instituciones educativas. La Municipalidad de la Capital impulsa este proyecto que busca despertar el interés científico de los más jóvenes a través de la exploración directa.
Cinco islas, cinco formas de aprender
El terreno fue dividido con criterio pedagógico en cinco estaciones temáticas, cada una con un objetivo claro. La primera es la isla del Tiempo, donde un reloj de sol ecuatorial permite entender de forma práctica cómo se mide el paso de las horas y cómo rota la Tierra.
Muy cerca aparece la estación de Energía, con calesitas, subibajas y otros juegos diseñados para que los chicos experimenten con palancas, fuerza y movimiento físico.
El sector de Sonido suma espejos acústicos, un escenario especial y metalófonos para comprender cómo se propagan las ondas sonoras. Más adelante, la isla de Agua refresca el recorrido con fuentes interactivas que simulan fenómenos naturales como el ciclo de la lluvia.
El cierre visual lo aporta la estación de Óptica, que reúne caleidoscopios, juegos de espejos y los llamativos círculos de Benham para poner a prueba la percepción visual.
Tecnología al alcance del celular
Toda la experiencia está acompañada por señalética educativa y códigos QR distribuidos en el predio. Las familias pueden escanear los tótems con el teléfono y acceder a información ampliada sobre los principios de la física que aparecen en cada juego.
La propuesta apunta a demostrar que la ciencia forma parte de la vida cotidiana y que el aprendizaje puede darse de la manera más entretenida, al aire libre y en familia.