A pesar de su silla de ruedas, esta vecina de Río Gallegos reunió a 90 chicos y les dio una tarde inolvidable
Conmovedora historia de superación: esta vecina de Río Gallegos, pese a su silla de ruedas, organizó un festejo para 90 chicos. ¿Cómo hizo para lograrlo?
Graciela Suárez, la reconocida fundadora de la Red de Mujeres Solidarias, volvió a demostrar que su corazón no tiene límites. A pesar de las dificultades que enfrenta por su salud, abrió las puertas de su casa para agasajar a 90 niños y niñas con una hamburgueseada por el Día de las Infancias.
La emoción de Graciela era evidente: “Es hermoso, extrañaba esto”, confesó a La Opinión Austral, dejando en claro que su espíritu solidario sigue intacto.
La actividad, que se realizó en el domicilio de Graciela, incluyó hamburguesas, gaseosas, regalitos y golosinas para los más pequeños. Pero detrás de esta celebración hay una historia de lucha y superación que conmueve.
¿Cómo hizo Graciela para organizar el festejo?
“Todos los años hago alguna actividad en la calle, pero por la silla de ruedas no puedo. Los niños todo el tiempo me decían: ’Gra’ vas a entregar juguetes este año? ¿va a haber pelotero?’. No acompaña el día, tengo calle de tierra, imagínate el barro entonces es imposible hacer algo afuera. Y no me puedo movilizar, así que la idea era seguir haciendo algo por los niños”, explicó.
Graciela, quien hace algunos meses tuvo que enfrentar la amputación parcial de su pierna izquierda, no quiso que el año pasado se repitiera. “El año pasado no se hizo nada porque estaba derivada, pero este año quise agasajarlos”, agregó.
La salud de Graciela: una batalla constante
Pero su lucha no termina en la organización de eventos. Sobre su salud, Graciela mencionó que tras las intervenciones quirúrgicas de 2025, se realizó un estudio de control de los riñones. “Hasta ahora voy bien, gracias a Dios. Cuando vine de Buenos Aires me agarró una bacteria en la sangre y a esa bacteria todavía la estoy peleando, me tuvieron con antibióticos por vía oral, pero no me está haciendo efecto, sigo con infecciones urinarias y cosas así. Optaron por darme inyectables, el otro día, pedí ayuda para comprarlos porque la obra social sólo me cubre un porcentaje y son carísimos. Pude hacer un tratamiento de 7 días, de 14 ampollas, no sé si dio tanto resultado porque noto muy poca diferencia”.
¿Qué dijo el fisiatra sobre su pierna?
“El viernes pasado fui a ver a mi fisiatra por la pierna, está ‘de 10’, me dijo que es impresionante la mejoría que tengo en la pierna y que ya estoy lista para el balón, creo que así se llama, es una prótesis provisoria para empezar a caminar. Como me ve con tantas ganas de caminar, me dijo: ‘Te doy dos meses que vos ya vas a andar caminando'”, contó emocionada.
Además de asistir a sesiones de fisioterapia todos los días, también realiza una rutina de ejercicios en su casa. “Cuando tenga estabilidad en las piernas, empiezo a caminar, recién ahí viene la prótesis definitiva, esa no sé si la voy a llegar a tener porque sale como 10 millones de pesos. Hay que ver cuánto cubre la obra social, la diferencia de dinero no creo que la consiga, pero me conformo con caminar. Con la prótesis definitiva, voy a poder hacer una vida totalmente normal, manejar, andar en los barrios, todas esas cosas las voy a poder hacer. Con el balón no, es fijo, no puedo ni doblar la pierna, es sólo para caminar”, explicó.
“Lo dejo en las manos de Dios”, expresó con fe.
Una vida dedicada a los demás
Actualmente, Graciela utiliza silla de ruedas. “Para mí es más práctico que el caminador porque tengo que soltarlo y no me puedo mantener parada mucho tiempo. Me paro con una pierna, parezco un cisne, pero me cansa porque el peso está en una sola pierna”, explicó.
Graciela recordó que la Red de Mujeres Solidarias “nunca paró, siempre estuvo trabajando. Los viernes se entrega la leche y cuando llega mercadería, se entrega, y los lunes, miércoles y viernes, se entrega el pan. Cuando estuve internada, me decían las chicas que estando internada, estaba medio dormida y decía: ‘Ustedes sigan trabajando, sigan trabajando, no paren'”.
“Siempre invito al que dona a que pueda realizar la entrega, para que vean lo que significa y vean que las cosas llegan a destino, acá nadie se queda con nada. De paso ven la realidad, cada vez hay más necesidad”, sostuvo.
La vecina solidaria lamentó no poder estar en plenas condiciones físicas para poder ayudar aún más. “A veces, me siento impotente, quiero hacer más cosas y ayudar más”, reconoció.
“Doy gracias a Dios y a toda la gente de Río Gallegos, se re porta. Cada vez que necesito algo y lo pido, tienen confianza en mí y colaboran, siempre están al pendiente, lo agradezco y lo valoro muchísimo. Gracias a toda la comunidad”, cerró.