A los 91 años, don Antonio Santillán es el hombre que abrió un camino en la montaña para su pueblo

No nació en una ciudad ni tuvo títulos: su historia es la de un hombre que, a fuerza de mula y trabajo, cambió la vida de un paraje entero de Catamarca.

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A los 91 años, don Antonio Santillán es el hombre que abrió un camino en la montaña para su pueblo
A los 91 años, don Antonio Santillán es el hombre que abrió un camino en la montaña para su pueblo

Don Antonio Santillán, del paraje La Aguada, en Ancasti, cumple 91 años y su historia es la de muchas familias del interior profundo de Catamarca: la de quienes hicieron de la lucha cotidiana una forma de salir adelante.

Oriundo del distrito Los Mogotes, su vida estuvo siempre ligada a la de doña Francisca “Panchita” Romero, su esposa, con quien formó una familia de diez hijos y enfrentó hombro a hombro las adversidades de vivir en ese lejano rincón del departamento.

Don Antonio entendió temprano que para mejorar la calidad de vida hacía falta más que esfuerzo: hacía falta obra. Por eso, en la década del 70, junto a su padre y con la ayuda de vecinos, abrieron entre las montañas un camino de siete kilómetros para que pudieran entrar vehículos con mercadería y dejar de transportar todo a lomo de mula.

Conocido como el “Flaco de la Aguada”, también ocupó el cargo de delegado municipal de la zona. Recorría la jurisdicción a lomo de mula visitando a los vecinos y, durante su gestión, se inauguró la capilla del pueblo, una obra emblemática del lugar. Se lo recuerda por su espíritu de trabajo.

Los años pasaron y sus hijos emigraron en busca de otros horizontes. Hoy, en la familia hay profesionales y, para orgullo de Don Antonio, el actual senador por Ancasti es uno de los diez hijos que crió en el paraje.

Don Antonio es testimonio vivo de que las adversidades no tienen la última palabra cuando existen la fortaleza, la perseverancia y el amor de una familia. Desde los lugares más humildes también pueden nacer grandes historias, porque la verdadera grandeza no siempre está en los libros ni en los grandes escenarios: a veces vive en un hombre sencillo de corazón noble, que decidió luchar por sus hijos y dejó como legado una familia, una historia y un ejemplo de vida.

¡Feliz 91 años, Don Antonio Santillán de La Aguada!

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