A los 61 años, cumplió su sueño en la Maratón de San Juan: lo que pasó en los últimos metros es imperdible
A los 61 años, Alejandro Arias cumplió su sueño en la Maratón de San Juan. ¿Qué pasó en los últimos metros que lo dejó sin palabras?
Con 61 años y una sonrisa imborrable, Alejandro Arias cruzó la meta de la Maratón Internacional de San Juan este domingo, transformando en realidad un anhelo que había compartido apenas un día antes con Diario La Provincia SJ.
“La verdad que desde el momento que arrancamos me sentí bien”, confesó horas después de completar el recorrido, dejando claro que la emoción fue más fuerte que el cansancio.
¿Cuándo llegó la fatiga?
Los primeros kilómetros fueron alentadores, pero el verdadero desafío apareció después del kilómetro 12. “Empecé a sentir un poco la fatiga, pero tuve el aliento de algunos amigos que se puestearon en distintas partes, de mi familia y de toda la gente que iba siguiendo la maratón. Eso me iba dando fuerzas”, relató.
Su amigo José Luis, con quien largó la prueba, tenía otro objetivo: bajar su tiempo personal. Alejandro no dudó en alentarlo: “Le dije que se adelantara porque él venía con un grupo de Buenos Aires buscando bajar un tiempo. Le fue muy bien, terminó entre los primeros once con menos de dos horas”, contó con orgullo.
El momento que jamás olvidará
Pero hubo un instante que marcó la carrera para siempre. Cuando dobló por la zona de la Catedral para encarar la Avenida Ignacio de la Roza, escuchó sirenas policiales. “Se me pasaron todos los dolores y empecé a correr más rápido”, recordó. Las motos escoltaban al líder de los 42 kilómetros, que venía detrás. “Yo terminé llegando prácticamente junto con el segundo corredor de la prueba de 42 kilómetros. La gente gritaba y por un momento pensé que era para mí”, confesó emocionado.
Llegada de película
Los últimos metros fueron los más especiales. Sus hijos lo alentaban desde la meta y su amigo José Luis, ya recuperado, volvió para acompañarlo hasta el final. “Hizo los últimos metros conmigo, corriendo al lado mío y alentándome para llegar. Fue muy emocionante, muy emocionante”, resumió.
Con la satisfacción de haber cumplido el desafío, Alejandro ya piensa en el futuro: “Sería un placer poder hacerlo si mi cuerpo me acompaña”, dijo sobre la posibilidad de repetir el próximo año. Una historia que demuestra que los sueños se alcanzan paso a paso, kilómetro tras kilómetro.