A los 59 años cumplió su sueño: la gimnasia no tiene edad para empezar
El entrenador del Centro Gimnástico Paraná asegura que la gimnasia no tiene edad y reclama más compromiso de los profesores. Su historia y los cambios en el deporte.
Fernando Llanes, entrenador del Centro Gimnástico Paraná, asegura que nunca es tarde para iniciarse en la gimnasia. Con más de tres décadas de experiencia, el ex atleta recuerda el caso de un alumno de 59 años que logró su objetivo y reclama mayor compromiso de los profesores de Educación Física.
Llanes, que compitió en la selección mayor y hoy forma a nuevas generaciones, sostiene que la disciplina "no tiene techo" y que se puede practicar sin llegar al alto rendimiento. En diálogo con este medio, repasó su historia, los cambios en el deporte y las dificultades que enfrenta la actividad en escuelas y clubes.
De Puerto Belgrano a Paraná
Nacido en Puerto Belgrano, Buenos Aires, hijo de un marino, Llanes vivió en varias ciudades hasta establecerse en Paraná cuando su padre se retiró de la Armada tras la guerra de Malvinas. "Desde que tuve un año hasta los 16 tuve ocho casas distintas", recuerda.
Su infancia transcurrió en barrios militares, donde jugaba al fútbol y disfrutaba de los circuitos de obstáculos. "Me gustaba andar por los bosques y hacer los circuitos militares, para subir, saltar y trepar", cuenta.
Estudió en la ENET 5, donde se recibió de técnico hidráulico, y al año siguiente ingresó al profesorado de Educación Física. "Siempre dije que sería profesor de Educación Física, aunque no sabía qué era la docencia", admite.
El encuentro con la gimnasia
Fue en el profesorado donde descubrió su pasión. "Cuando me subí por primera vez a unas paralelas, a una barra, a una pedana y a una tabla de pique fue ¡guau!", recuerda. Compitió en 1989 en Entre Ríos, pero notó la falta de un sistema organizado.
Llanes destaca la influencia de formadores como Ángel "Kelito" Ramallo y Juan "Bebeto" Bearzotti, y valora el cambio en el enfoque de la carrera: "En muchas áreas de la parte deportiva, era rendimiento y no aprender a enseñar. Eso se modificó y lo veo muy bien".
Nunca es tarde
Uno de los casos que más lo marcó fue el de un rector de la UCU que llegó al gimnasio a los 57 años. "Quería aprender a hacer rol hacia adelante, hacia atrás, vertical y medialuna", cuenta. Tras dos años logró hacer rondó, pero decidió parar: "Tengo 59 años y no me quiero lastimar porque tengo que laburar todos los días. Ya cumplí el sueño de mi vida".
Para Llanes, el deporte es "una forma de educación de valores, respetar órdenes, aprender que el resultado no siempre es el que se quiere y que hay que esforzarse; es la vida misma".
Los cambios en la gimnasia
El entrenador destaca las modificaciones en los aparatos que mejoraron la seguridad y permitieron mayor evolución, como las paralelas para mujeres o el nuevo caballo de salto. También menciona la prohibición del salto Thomas en juveniles por su peligrosidad.
En cuanto a la situación federativa, asegura que "evolucionó para bien", aunque el gimnasio aún no es propio. Concordia se destaca en masculino desde 1999, y el trampolín "está un poco venido a menos".
La deuda en escuelas y clubes
Llanes es crítico con la falta de materiales y capacitación. "Faltan materiales, aunque hay escuelas que los tienen", dice, y recuerda que colegios como Don Bosco y Ángeles Custodios los tuvieron en el pasado. "La iniciativa tiene que partir del profe de grado", insiste.
En los clubes, el obstáculo es económico: "Si un club me dice que quiere iniciar la actividad como en Europa o Brasil, hablamos de entre 300.000 y 400.000 dólares, para los elementos básicos". Aun así, propone alternativas como el taller que comenzó en el Parque Berduc.
Para quienes dudan en empezar, Llanes tiene un mensaje claro: "La edad ideal es desde los tres o cuatro años pero se puede cuando se tienen ganas y se está dispuesto. Un mortal hacia adelante es para cualquiera. Hay que saber manejar las frustraciones y los primeros quince días son duros".