A los 57 años, Batistuta volvió a jugar y la rompió toda: el detalle que eligió en la cancha

Batistuta volvió a pisar el césped del Artemio Franchi y, con 57 años, convirtió dos goles. Pero antes de la fiesta, tuvo que atravesar un calvario físico que casi lo deja sin poder caminar. Lo que hizo en la cancha esta vez...

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A los 57 años, Batistuta volvió a jugar y la rompió toda: el detalle que eligió en la cancha
A los 57 años, Batistuta volvió a jugar y la rompió toda: el detalle que eligió en la cancha

Gabriel Batistuta volvió a hacer lo que mejor sabe: gritar goles. El histórico delantero argentino, de 57 años, participó este martes en un partido de leyendas organizado por la Fiorentina en el estadio Artemio Franchi, y terminó como figura al marcar dos tantos en la victoria de su equipo por 7 a 3.

La jornada reunió a grandes nombres del fútbol italiano y también tuvo presencia argentina: Javier Zanetti, Juan Sebastián Verón y Gonzalo Rodríguez dijeron presente, junto a leyendas como Francesco Totti, Roberto Baggio y Franck Ribéry. Pero fue Batistuta quien se llevó los flashes.

Dos goles con la clase del Batigol

El primer tanto tuvo una jugada que pareció sacada de sus mejores épocas. Recibió, se sacó de encima a dos rivales y descargó para Ribéry; el francés se la devolvió con una asistencia perfecta y el argentino definió con una picadita por encima del arquero. Un golazo.

El segundo llegó en el área, su territorio favorito. Recibió cerca del punto penal, amagó ante el exarquero Christian Abbiati y definió contra un palo. Pero hubo un detalle no menor: Bati eligió jugar hacia el arco que históricamente prefería en su etapa en Florencia. "Gané el sorteo y elegí ir hacia ese arco porque lo siento familiar", explicó después.

"No estoy en forma para jugar, pero no podía no venir"

Tras el partido, el exdelantero fue honesto sobre su estado físico: "Sinceramente no estoy en forma para jugar, pero no podía no venir a la fiesta de la Fiorentina", aseguró. Y agregó: "Sé lo que significa todo esto para la ciudad, para los hinchas, así que no podía faltar. Para mí es hermoso celebrar los 100 años. Soy parte de estos 100 años, así que quería estar presente".

El calvario físico que atravesó

Su regreso a las canchas tiene un valor especial por los problemas de salud que sufrió tras retirarse. En septiembre de 2019, Batistuta fue operado del tobillo izquierdo en Suiza para intentar terminar con los dolores que lo acompañaban desde hacía años. "Espero no tener dolor cuando estoy sentado y después poder caminar, esquiar o jugar un poco al golf. La intención es sacar el dolor", dijo en ese momento.

También dejó una frase que resume el desgaste que le dejó el fútbol: "Fue así, di todo lo que tenía, no me queda nada". En declaraciones anteriores, había confesado lo grave de su situación: "Dejé el fútbol y de un día para otro no podía caminar más. No al mes, a los dos días no podía caminar. Me oriné en la cama, teniendo el baño a tres metros, porque no me quería levantar".

Con tratamientos y una fijación en el tobillo, logró reducir las molestias y volver a hacer actividad física de manera ocasional.

Una historia de amor con la Fiorentina

La relación entre Batistuta y el club viola va más allá de lo deportivo. Llegó tras pasar por Newell's, River y Boca, y se convirtió en un ídolo: jugó 333 partidos y marcó 207 goles con la camiseta violeta, ganó la Copa Italia y la Supercopa de Italia, y fue clave en el ascenso del equipo. Su rendimiento lo llevó a Roma, donde ganó el Scudetto, y luego al Inter, antes de retirarse en 2005 en Al-Arabi de Qatar.

Por eso, volver al Artemio Franchi y anotar dos goles tuvo un sabor especial. "He sentido su amor y evidentemente ellos sintieron lo que yo siento por ellos, así que es recíproco y espero que sea así hasta el final", dijo sobre el cariño de los hinchas. Y dejó una definición que resume su vínculo con el club: "¿Qué es la Fiorentina? No busques explicaciones, entiéndela, siéntela y basta".

El goleador histórico de la Selección

Batistuta también dejó una huella enorme en la Selección argentina: fue campeón de la Copa América en 1991 y 1993, y convirtió 56 goles en 78 partidos. Durante años fue el máximo artillero de la Albiceleste, hasta que Lionel Messi superó su marca.

Este martes, con 57 años, el Bati volvió a demostrar que el gol es un don que no se pierde. Y de paso, le regaló una noche inolvidable a la Fiorentina en su centenario.

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