A los 21 años un camión le partió la carrera: hoy dirige a las promesas del tenis en Italia

Una tenista cordobesa de 21 años sufrió un accidente que la dejó un mes en silla de ruedas. Años después, reaprendió a caminar, jugó para la Argentina y hoy forma promesas en Italia. ¿Cómo hizo para reconstruir su carrera?

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A los 21 años un camión le partió la carrera: hoy dirige a las promesas del tenis en Italia
A los 21 años un camión le partió la carrera: hoy dirige a las promesas del tenis en Italia

Carla Lucero tenía 21 años y una carrera tenística en pleno ascenso cuando un accidente de tránsito en la ruta 36 le cambió los planes para siempre. La cordobesa sobrevivió, pero las secuelas la obligaron a empezar de cero: tuvo que aprender a caminar otra vez.

Hoy, más de una década después, vive en Cagliari, Cerdeña, y se dedica a formar a jóvenes tenistas en el Tennis Club Cagliari. Su historia es la de una resiliencia que pocos pueden contar.

El accidente que lo frenó todo

Nacida en Río Cuarto, Lucero se había hecho un lugar en el circuito profesional: en junio de 2010, antes de cumplir los 20, llegó al puesto 371 del ranking WTA. También sumó un título individual y siete de dobles en el circuito ITF.

El 9 de febrero de 2012 viajaba en micro de Villa del Dique a Río Cuarto, donde pensaba reencontrarse con su familia. Un camión que transportaba piedras se cruzó de carril y provocó un choque en la ruta 36, cerca de Alcira Gigena. Dos personas murieron y ocho resultaron heridas, entre ellas la tenista, que dormía al momento del impacto.

Las lesiones fueron severas: fractura de fémur derecho, luxación de cadera izquierda, otra fractura en la pierna derecha, lesiones costales que le provocaron un edema pulmonar y traumatismos en el rostro.

Volver a ponerse de pie

Lucero pasó un mes en silla de ruedas y dos más con muletas. En ese período tuvo que reaprender lo más básico. "Tuve que aprender a ponerme de pie y andar de nuevo", recordó años después.

Las secuelas en la cadera la llevaron al quirófano en varias oportunidades. Aun así, nueve meses después del accidente regresó a la competencia en un Masters de la Asociación Argentina de Tenis disputado en River Plate.

Recuperar su nivel le demandó unas dos temporadas, entre entrenamientos, torneos y tratamientos. Las lesiones no la abandonaron, pero logró mantenerse en el circuito varios años más.

Paralelamente, los tiempos de rehabilitación le permitieron estudiar Periodismo Deportivo y Producción en Medios Audiovisuales en la Universidad Nacional de Córdoba.

La convocatoria soñada

En 2019, siete años después del choque, llegó uno de los reconocimientos más importantes de su carrera: Mercedes Paz, capitana del equipo argentino de Fed Cup, la citó para el Grupo I de la Zona Americana en Colombia.

Lucero tenía 28 años y fue seleccionada junto a Victoria Bosio, Catalina Pella y Jazmín Ortenzi. Era su primera convocatoria al equipo nacional, un objetivo que perseguía desde sus inicios.

En el torneo disputó el dobles frente a Chile con Ortenzi, aunque la pareja argentina cayó ante Alexa Guarachi y Bárbara Gatica. Fue su única participación en esa edición.

Su retiro llegó poco después: en abril de 2019 jugó el ITF W15 de Bucaramanga, donde alcanzó la final y disputó su último partido como profesional. Ese mismo año ingresó al Salón de la Fama de la Asociación Argentina de Tenis.

Nueva vida en Cerdeña

La oportunidad de trabajar en Europa surgió a fines de 2022, cuando el extenista Martín Vassallo Argüello le propuso sumarse al Tennis Club Cagliari. Tras conversarlo con su familia, aceptó.

En marzo de 2023 se instaló en la isla y comenzó a formar jugadores. Allí comparte el proyecto con Vassallo Argüello, quien alcanzó el puesto 47 del ranking ATP y hoy dirige la estructura técnica del club.

Lucero es responsable del área de competición y acompaña a jóvenes tenistas en torneos de World Tennis Tour, Tennis Europe y Futures. También participa en el desarrollo del tenis femenino, uno de los ejes que el club busca potenciar.

La adaptación fue rápida, aunque al principio el idioma le jugó en contra. Además de sus tareas diarias, trabaja con los equipos de las Series A y B italianas. En 2026 empezó el curso de Técnica Nacional, una certificación clave para entrenadores en ese país.

Nunca imaginó que terminaría como entrenadora. Después de alejarse de la competencia, descubrió que disfrutaba acompañar a otros jugadores desde el banco. Hoy casi no juega al tenis: solo entra a la cancha para pelotear y ayudar a sus alumnas a entrar en calor.

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