A los 20 años corre descalza entre los cerros de Tilcara y sueña con la nieve de Ushuaia
Itati Cuevas arranca a las 7 de la mañana por los caminos de tierra de Tilcara, rumbo a la Laguna de los Patos. Tiene 20 años, un tobillo en recuperación y un sueño que la lleva bien lejos de la Quebrada.
Itati Cuevas tiene 20 años y una rutina que arranca temprano: a las 7 u 8 de la mañana ya está corriendo por los caminos de tierra de Tilcara, cerca del río, rumbo a la Laguna de los Patos o a la casa de su abuelo. Encontró en el running mucho más que un deporte y hoy se prepara para volver a competir tras una molestia en un tobillo.
Su historia con las carreras empezó en la escuela. Participaba de los campeonatos estudiantiles y los resultados llamaron la atención rápido. Poco después llegó la convocatoria de la Municipalidad de Tilcara para representar a la localidad en otras pruebas, donde se ubicó varias veces entre los primeros puestos.
“Empecé a correr en esos campeonatos que hay en las escuelas. Después me llamaron de la Municipalidad de Tilcara para correr otras carreras”, recordó la joven durante su visita a Arriba Jujuy.
Kilómetros de montaña, su terreno favorito
Los circuitos de montaña son los que más disfruta, aunque admite que exigen un esfuerzo físico mucho mayor. Entre las competencias más duras que recuerda aparece una en Purmamarca, con subidas y bajadas constantes por sectores de cerro.
“Subís montañas, volvés a bajar, tenés que volver a subir y así”, describió sobre ese tipo de recorridos.
También corrió en Corrientes, donde conoció un paisaje opuesto al de la Quebrada: terrenos planos, verdes y con otra vegetación. La experiencia le sirvió para medirse en un entorno completamente distinto al que tiene todos los días.
El tobillo, la nieve y una meta de 42 kilómetros
Hoy atraviesa una recuperación por una molestia en uno de sus tobillos. La idea es retomar de a poco, con pruebas de unos cinco kilómetros, y desde ahí volver a estirar las distancias.
El objetivo final es claro: llegar algún día a las carreras de larga distancia, incluso a un maratón de 42 kilómetros. Y entre los sueños que todavía no cumplió aparece uno bien concreto: competir en Ushuaia, atraída por la posibilidad de correr entre montañas y hasta sobre nieve. También quiere sumar carreras más largas en Jujuy y en otros puntos del país.
Las trenzas de la hermana gemela y una vida sin redes
A contramano de lo que suele pasar entre los jóvenes de su edad, Itati casi no usa redes sociales. Cuando empezó a aparecer en producciones y campañas de marcas, tardó semanas en enterarse de mensajes y propuestas porque prácticamente no miraba sus cuentas. Recién después de esa exposición empezaron a contactarla para entrevistas, promociones de indumentaria y otras iniciativas.
Uno de los rasgos que la identifican son sus trenzas, que le hace habitualmente su hermana gemela y que se volvieron un peinado práctico para entrenar.
Entre el running y las fuerzas de seguridad
El deporte no es su único proyecto. Itati también quiere seguir estudiando e intentó avanzar con el ingreso a una carrera vinculada a las fuerzas de seguridad. Los estudios y trámites que exige ese camino representaron un gasto importante para su familia y todavía le queda completar parte del proceso.
Mientras define su futuro académico, su madre la alienta a seguir corriendo y a encontrar una formación que pueda combinar con el deporte.
Detrás de cada carrera, a sus 20 años, ya hay una historia marcada por la constancia, la Quebrada y un vínculo fuerte con la naturaleza. Desde los caminos de Tilcara, Itati sueña con sumar kilómetros, superar nuevas distancias y llevar su pasión por correr mucho más lejos.