A los 17 años ya es papá, boxea y sueña con el título mundial: el pibe mapuche que la rompe en Cutral Co

Tiene 17 años, vive en el barrio Zani y entrena en la Escuela Weichan. Su golpe es el gancho al hígado y su sueño es ser campeón del mundo, pero no por él: la razón que lo impulsa cambia toda la historia.

· 6 min de lectura
A los 17 años ya es papá, boxea y sueña con el título mundial: el pibe mapuche que la rompe en Cutral Co
A los 17 años ya es papá, boxea y sueña con el título mundial: el pibe mapuche que la rompe en Cutral Co

Ñiwa Nawel Velázquez tiene 17 años, vive en el barrio Zani de Cutral Co y entrena en la Escuela Weichan. Su golpe fetiche es el gancho al hígado y su gran anhelo es consagrarse campeón del mundo para sostener a su familia.

En plena comarca petrolera, donde todo parece girar en torno al oro negro, hay una historia que no se extrae con una torre. Es la de un joven que aprendió a caminar entre animales en el campo, a unos 25 kilómetros de Cutral Co, y que hoy se mueve sobre el ring como Mayweather y pega como Maidana.

Se llama Ñiwa Nawel Velázquez. No es un boxeador más. Su nombre lo dice todo: en la cosmovisión mapuche, el nawel es un animal sagrado que representa la fuerza, la valentía, la sabiduría y el espíritu guerrero. Velázquez es el apellido de su padre, Martín, el hombre que le transmitió las raíces camperas.

De la comunidad al ring

Ñiwa se crió en el Lof Winkul Newen, una comunidad originaria mapuche ubicada en el Paraje Portezuelo Chico, en el centro de Neuquén, muy cerca del Cerro Bandera. Allí, ayudando a su papá con los animales, aprendió el valor de la constancia y el trabajo que no espera.

"Antes estaba más dedicado al campo. Ayudaba a mi papá con los animales y compartía tiempo con él en esas tareas", recordó en diálogo con LM Neuquén.

Hoy vive en el barrio Zani (también conocido como Ezio Zani) de Cutral Co porque decidió terminar el secundario en el CPEM 20. Pero el campo no se le borró nunca del cuerpo.

Su familia está compuesta por su mamá, Carol Alejandra Soae, y su papá, Martín. Están separados y formaron nuevas familias. Ñiwa tiene una hermana mayor, Kimvn, luego Wenu, y después él. Además, tiene dos hermanitos bebés, uno por parte de cada padre.

Mientras sus amigos de la infancia se inclinaban por el fútbol, él eligió los guantes. Nadie en su familia boxeó antes. "Siempre fue por mi propia parte, por mis propios medios. Levantar la cabeza y seguir boxeando", afirmó.

Entrena desde hace 6 años en la Escuela de Boxeo Weichan, bajo las órdenes de Oscar Nahuel. Su debut fue lejos, en Las Grutas, representando a su escuela y a su localidad. El 26 de septiembre tuvo su última pelea amateur en la categoría hasta 69 kilos. Ahora baja a 64 y se prepara para lo que viene.

Un gancho al hígado que vale una vida

Si le preguntan por referentes, no duda: Floyd Mayweather por la inteligencia, Dmitry Bivol por la técnica y el Chino Maidana por el corazón. De esa combinación quiere construir su estilo.

Es guardia derecha, pero puede pelear con ambas manos. Su golpe fetiche es el gancho al hígado, una marca registrada en los grandes fajadores. Pero en Ñiwa ese golpe no es solo para noquear: es un gancho a la vida, al futuro. Busca abrirse paso entre la adversidad y asegurar un bienestar, una casa, un plato de comida.

Porque boxea con un sentido que trasciende lo deportivo. "Yo soy mapuche y cada piña que doy arriba del ring va por mi pueblo", repitió. Cada mano que lanza es por su comunidad Winkul Newen, por su tierra, por su identidad. En una provincia petrolera, reivindica otra riqueza: la de la sangre originaria.

Papá a los 17, boxeador desde los 11

Hay un dato que cambia toda la historia: Ñiwa va a ser papá. A los 17 años.

Su compañera se llama Saraí Rosa y su hijo se llamará Leftraru Eythan Velázquez. Ese nombre, que significa "ave veloz" y "firmeza", ahora tiene otro peso.

"Yo el boxeo no lo tomo como hobby. Desde que pisé un ring lo tomé muy en serio, y mucho más ahora porque voy a ser papá a muy corta edad. Este es uno de mis grandes sueños, campeón argentino y ser campeón mundial y poder sostener a mi familia con este deporte. Sé que no es fácil, pero yo sé que lo voy a lograr", contó con firmeza y convicción.

Ahí está la clave. No es solo el pibe que quiere un cinturón. Es el pibe que quiere un futuro para su hijo. El golpe anímico de la paternidad temprana, en lugar de frenarlo, lo impulsó. Cada round de guanteo, cada abdominal, cada kilómetro que corre en la barda cutralquense tiene la cara de Eythan.

Es la historia del Chino Maidana, pero en versión mapuche. El pibe humilde, del interior del interior, que no tiene padrinos ni promotores de Buenos Aires, que solo tiene hambre de gloria.

El espejo de Bruno Godoy

Ñiwa no está solo en este sueño neuquino. Camina sobre una huella que otros abrieron a fuerza de piñas.

Bruno "La Bestia" Godoy, de Centenario, fue el primer neuquino en consagrarse campeón argentino, sudamericano y del mundo hispano. Después siguió su hijo, Billi Godoy, que llenó el Ruca Che, peleó por títulos internacionales del CMB y llegó a pelear en Montreal, Canadá, con una carrera de 41 victorias.

También están los Panguilef, Valdebenito, Gino Godoy. Neuquén tiene una escuela de boxeo brava, de gimnasios humildes, de festivales en la EPET 8, en el Casino Magic, en Las Coloradas.

Desde esas latitudes quiere ser Ñiwa. Desde Cutral Co, la comarca petrolera, quiere llegar a los grandes cuadriláteros del mundo representando a Argentina, pero sobre todo a su terruño y a su comunidad aborigen de la cual se siente orgulloso.

Su próxima parada es clave: el 17 de octubre en San Martín de los Andes, en categoría hasta 64 kg. Será otra prueba, otro paso en su camino amateur que quiere transformarse en profesional.

Una carrera no se hace solo

Y acá es donde la épica necesita de lo terrenal. Porque una carrera no se hace solo con corazón. Al esfuerzo que pone el deportista, al sacrificio de entrenar todos los días después de la escuela, se le suma el costo económico: viajes, guantes, vendas, licencias, combustible para ir a competir.

Por eso, Ñiwa lanzó una propuesta de sponsoreo. Tiene 17 años, 6 años de disciplina, constancia y dedicación encima. Y ofrece algo muy concreto a empresas y emprendimientos de la comarca.

La colocación del nombre, logo o marca en una remera personalizada que utilizará en sus presentaciones y con la que ingresará al ring antes de cada pelea. Además, difusión en sus redes sociales con historias, publicaciones y contenido de cada competencia.

"Apoyar a un deportista local es acompañar años de disciplina, esfuerzo y constancia", asegura en su propuesta.

Es una invitación a ser parte de esta patriada. De ayudar a un pibe mapuche, de barrio Zani, que quiere ser campeón del mundo sin dejar de ser de Cerro Bandera. De entender que detrás de cada campeón hay una comunidad que empujó.

Ñiwa Nawel Velázquez ya dio el golpe más difícil: animarse a soñar en grande cuando todo parece en contra. Ahora busca el gancho al hígado que le cambie la vida.

Para acompañar a Ñiwa:
Ñiwa Nawel Velázquez - Cutral Co, Neuquén
+54 299 410-3356
Escuela de Boxeo Weichan - Entrenador Oscar Nahuel.

Más para leer

Rincón necesitaba un milagro en Mar del Plata y lo tuvo a tiro: lo que pasó después
Deportes
Jacky Soto la rompió en un final de infarto y El Biguá no pudo con Quilmes
Deportes
Neuquén: el campus de Mac Allister que arrasó y las capacitaciones que ya suman miles
Deportes
El León define su futuro en Mar del Plata: necesita ganar sí o sí
Deportes
Se descompensó en plena cancha, murió dos semanas después y el torneo tomó una decisión inesperada
Deportes
El trail de Mariano Moreno tenía fecha este sábado, pero el clima obligó a mover el calendario
Deportes