A 93 años de la Masacre de El Zapallar, un acto en San Martín promete reabrir la memoria
La masacre de 1933 vuelve a escena: un acto en San Martín busca honrar a las víctimas, mientras un historiador declaró en la causa y aportó datos que estremecen. ¿Qué dijo sobre el rol del Estado?
Este miércoles 9 de septiembre a las 9, la comunidad de San Martín se reunirá en la avenida Los Pioneros, frente a la Escuela EEP N° 363, para conmemorar el 93° aniversario de la Masacre de El Zapallar, ocurrida en 1933. El acto, organizado por una comisión de docentes bilingües del Pueblo Qom, busca rendir homenaje a las víctimas de una de las páginas más trágicas de la historia chaqueña.
La ceremonia contará con la presencia de autoridades provinciales y municipales, diputados provinciales, referentes indígenas y delegaciones escolares. Bajo la consigna “recordar es mantener viva la memoria y construir una sociedad basada en el respeto, la identidad y la justicia”, se espera que el acto sea un espacio de reflexión y reconocimiento.
Una placa para la historia
En el marco de la conmemoración, la Cámara de Diputados del Chaco colocará una placa alusiva que destaca que el sitio donde ocurrió la masacre es patrimonio histórico y cultural de la provincia. Un gesto simbólico que busca fijar en el territorio la memoria de lo sucedido.
La Comisión de Docentes por Memoria, Derecho e Identidad, impulsora de la actividad, viene desarrollando diversas acciones para reconstruir la historia: la edificación de un monolito, la organización de charlas y seminarios, y la producción de murales alusivos son algunas de las iniciativas que llevan adelante.
El aporte de un historiador a la causa
En paralelo, la investigación judicial por la masacre sumó un nuevo testimonio. Este lunes 7 de septiembre, el profesor universitario y licenciado Julián Herrera, autor del libro “Huelga, balas y piquetes en el Movimiento Algodonero de 1934 y 1936 en territorio chaqueño”, declaró ante el Fiscal General Federico Carniel y el Auxiliar Fiscal Diego Vigay en la Fiscalía Federal de Resistencia.
Herrera aportó un valioso contexto histórico para comprender cómo se gestó el hecho. Sobre las condiciones climáticas de la época, señaló que “la situación climática en el Territorio Nacional del Chaco fue pésima para la producción agrícola durante los primeros años de la década de 1930”, con sequías o lluvias abundantes que afectaron los rindes y provocaron pérdidas altísimas en los cultivos.
En cuanto a la situación social de los pueblos indígenas, el historiador describió una “crítica situación social y económica”, donde “todo era carencia y miseria”. “El Estado argentino les arrebató todos sus medios de vida obligándolos a ser mano de obra barata al servicio de los nuevos dueños de sus tierras ancestrales”, afirmó.
Herrera también explicó las migraciones forzadas de aquellos años: la crisis financiera internacional de 1929, sumada a las plagas y la especulación con el precio del algodón, empujó a los trabajadores indígenas a desplazarse “hacia cualquier parte en busca de un mínimo sustento”.
En su relato, el investigador recordó que en agosto de 1933 muchas familias caminaron cientos de kilómetros hacia El Zapallar (hoy San Martín) con la esperanza de conseguir trabajo en la construcción de ramales ferroviarios. “Marchaban en largas y lentas caravanas… cuando estaban a sólo 5 km de dicha localidad fueron interceptados por una banda de forajidos compuesta por policías y civiles que los recibieron a balazos”, describió, y sentenció: “Fue una nueva masacre contra los indígenas chaqueños, sólo querían trabajar”.
Qué fue la Masacre de El Zapallar
En 1933, una seca extrema azotaba el Territorio Nacional del Chaco, generando hambre y penurias en las comunidades indígenas. A principios de septiembre, unas 300 personas de la comunidad Moqoit partieron desde la Reducción Napalpí hacia El Zapallar, recorriendo 100 kilómetros encabezados por el cacique Luis Durante. Se sumaron pequeños contingentes de Charata, Quitilipi y Sáenz Peña.
El 7 de septiembre, la marcha, dividida en grupos de 20 personas, intentó ingresar a la localidad con mujeres y niños adelante para demostrar sus intenciones pacíficas. Pero por orden del comisario Francisco Prestera, fueron recibidos a tiros por la policía local, refuerzos llegados desde Resistencia y civiles armados, bajo el falso argumento de defenderse de un malón. Se estima que murieron unas 50 personas.