Hay un pueblo jujeño donde las montañas parecen de otro planeta y el silencio es parte del paisaje. Queda sobre la Ruta 40, a 3.800 metros, y el paseo más famoso está a solo cinco kilómetros: lo que hay que saber antes de armar el viaje.
En el extremo norte de Jujuy, donde las montañas se abren paso entre quebradas y una llanura árida se extiende sin fin, aparece Cusi Cusi, uno de los pueblos más llamativos de la Puna. Está a unos 3.800 metros sobre el nivel del mar y lo suyo son los colores intensos, el silencio y una rutina atada a la tierra.
La localidad pertenece al departamento Santa Catalina y se ubica sobre el trazado de la Ruta Nacional 40. Nada que ver con los circuitos turísticos más concurridos de la provincia: acá no hay multitudes, sino pequeñas posadas, comedores atendidos por familias del lugar y propuestas de turismo comunitario.
El Valle de la Luna, a cinco kilómetros del pueblo
El gran atractivo de Cusi Cusi está a pocos minutos. Se trata del Valle de la Luna, también llamado Valle de Marte, una formación geológica donde mandan los rojos, blancos, grises y morados, con tonos que se transforman a lo largo del día según cómo pega la luz.
La ausencia de vegetación y las paredes de roca que se elevan por todos lados hacen que el paisaje se sienta ajeno, casi de otro planeta. Por eso se convirtió en uno de los destinos más singulares de Jujuy.
El paseo principal arranca a unos cinco kilómetros del pueblo. Allí aparecen picos, quebradas, columnas y formaciones esculpidas por la erosión, con algunas paredes que llegan a los 100 metros de altura. Hay varios miradores naturales para observar el terreno, y los mejores momentos son la primera mañana y el atardecer, cuando la luz reescribe los colores de las montañas.
Una cascada escondida y una caminata exigente
Otra excursión que vale la pena es la cascada de Pajchela, un salto de agua oculto entre los cerros. Llegar demanda unas dos horas de caminata por terreno irregular y de altura. En invierno, el frío puede congelar buena parte de la caída y armar una pared de hielo que llama la atención.
Para quienes quieren conocer cómo se vive en la Puna, el turismo comunitario es la puerta de entrada. Las familias de Cusi Cusi siguen cultivando papas andinas, habas y quinoa, además de criar llamas y ovejas y elaborar tejidos artesanales.
A unos tres kilómetros del pueblo queda el antiguo asentamiento de Cusi Cusi, donde todavía se mantienen en pie algunas construcciones y una pequeña iglesia de piedra dedicada a San Juan, testimonio de la historia de la comunidad.
Cómo llegar a este rincón de la Puna
Cusi Cusi está en el noroeste de Jujuy, en plena Puna, sobre la RN 40 y relativamente cerca de la frontera con Bolivia. La distancia de los grandes centros urbanos es, justamente, parte de su encanto.
Llegar también es parte del viaje. Desde San Salvador de Jujuy hay que avanzar hacia el norte y tomar los caminos que cruzan la Puna hasta enganchar con la Ruta Nacional 40, atravesando zonas de altura, paisajes desérticos y poblados pequeños.
Si se viaja desde Buenos Aires, una opción es volar hasta la capital jujeña y seguir por tierra. Por la altitud, la amplitud térmica y el estado de los caminos, conviene planificar con tiempo, llevar agua, protector solar y abrigo, y evitar esfuerzos grandes durante las primeras horas.
Entre montañas de colores, saltos de agua escondidos y formaciones que parecen marcianas, este pueblo de la Puna propone una experiencia que no se parece a ninguna otra dentro del turismo argentino.