A 3.800 metros bajo el mar, la basura llegó antes que los científicos

Un vaso descartable, una bota de goma y un envoltorio de papel tissue: los 29 objetos que aparecieron a miles de metros de profundidad en el Mar Argentino, y el dato que sorprendió a los científicos.

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A 3.800 metros bajo el mar, la basura llegó antes que los científicos
A 3.800 metros bajo el mar, la basura llegó antes que los científicos

Un vaso descartable, una bota de goma y un envoltorio de papel tissue. No son objetos perdidos en una calle: aparecieron a miles de metros de profundidad, en el fondo del cañón submarino de Mar del Plata, uno de los ambientes más inaccesibles del planeta.

La expedición Talud Continental IV, que en 2025 mostró en vivo criaturas nunca antes vistas en el Mar Argentino, también dejó registrada una realidad bastante menos fascinante: la contaminación llegó hasta allí. Un estudio del Conicet y otras instituciones reconstruyó ahora qué residuos aparecieron, dónde se acumularon y cómo conviven con la fauna del fondo oceánico.

El trabajo, publicado en la revista científica PLOS One, identificó 29 objetos de origen humano durante diez de las 17 inmersiones analizadas. Veintisiete eran de plástico y dos de goma. Los hallazgos se produjeron entre los 1120 y los 3814 metros de profundidad, una distancia vertical equivalente a más de diez edificios de 100 pisos apilados uno sobre otro.

Qué apareció en el fondo

Entre los objetos más llamativos, los científicos documentaron un envoltorio de papel tissue a 3814 metros, una bolsa plástica llena de sedimentos a 3739 metros y un vaso descartable junto a envases de golosinas atrapados entre rocas a más de 3200 metros.

También registraron organismos marinos asociados a siete de los residuos, una señal de que estos materiales pueden incorporarse a las interacciones ecológicas del fondo oceánico.

El plástico representó cerca del 93% de los objetos registrados. Aparecieron bolsas, envoltorios de alimentos, fragmentos de materiales desconocidos, cuerdas, filamentos de nailon y otros elementos vinculados con la actividad pesquera.

Los investigadores clasificaron los residuos según cómo se encontraban: diez estaban enterrados parcialmente o deteriorados, otros diez descansaban sobre el fondo marino, cuatro correspondían a elementos de pesca, tres habían quedado atrapados entre rocas y dos flotaban cerca del lecho oceánico.

La distribución no fue uniforme. En lugar de dispersarse de manera homogénea, los residuos se concentraron en sectores específicos del cañón, sobre todo en sus paredes y en algunas zonas del valle submarino.

Uno de los principales agrupamientos se registró en el sector superior, con diez objetos. Alrededor de los 3200 metros aparecieron cinco residuos cerca de la unión de un valle secundario con el cañón principal: entre ellos había un vaso plástico, una bolsa y un envoltorio de comida retenidos entre grandes rocas. Más abajo, cerca de los 3700 metros, se documentó otra acumulación de cinco objetos, incluidos materiales parcialmente enterrados y una bolsa llena de sedimentos. El residuo más profundo fue el envoltorio de papel tissue, a 3814 metros.

El estudio también describe una bota de goma fabricada en la Argentina, hallada a 2598 metros, y un envoltorio de alimentos de origen asiático. Su procedencia comercial, aclaran los autores, no permite determinar por sí sola dónde fueron descartados.

La expedición que mostró un mundo desconocido

Los resultados surgen de la expedición Talud Continental IV, desarrollada entre julio y agosto de 2025 a bordo del buque oceanográfico Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute. La misión reunió a investigadores argentinos de distintas especialidades para explorar la biodiversidad y las características del cañón submarino de Mar del Plata, una formación geológica ubicada a unos 250 kilómetros de la costa.

Las inmersiones se hicieron con el vehículo operado remotamente SuBastian, equipado con cámaras de alta definición 4K, brazos robóticos para recoger muestras y sistemas de medición. Las imágenes se transmitieron por internet y permitieron que miles de personas siguieran en tiempo real la exploración de un ambiente al que prácticamente nadie puede acceder.

La atención pública se concentró en la extraordinaria diversidad de animales observados, desde estrellas de mar y crustáceos hasta corales y otras especies adaptadas a condiciones extremas de oscuridad, frío y presión. Pero las grabaciones también guardaron información sobre otro aspecto del ecosistema: la contaminación.

Para el nuevo estudio, encabezado por Valeria Teso y Diego Urteaga, del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia y el Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (Gempa), los investigadores revisaron aproximadamente 240 horas de filmaciones correspondientes a 17 inmersiones, realizadas entre los 878 y los 3820 metros de profundidad.

El objetivo fue identificar los residuos de origen humano, clasificarlos según su composición, registrar sus coordenadas y analizar su relación con el relieve submarino y la fauna. Se trata de la primera caracterización sistemática de basura de gran tamaño en las profundidades del cañón de Mar del Plata.

Cómo llega la basura hasta ahí abajo

Una de las preguntas centrales de la investigación es cómo terminan estos materiales en un ambiente situado a cientos de kilómetros de la costa y a varios miles de metros de profundidad.

El cañón submarino de Mar del Plata es una enorme formación geológica que comienza aproximadamente a 900 metros bajo la superficie y presenta una característica forma de V entre los 1200 y los 3500 metros. Su relieve y las corrientes marinas favorecen el transporte y la acumulación de sedimentos y otros materiales.

La región está bajo la influencia de la confluencia de las corrientes de Brasil y Malvinas, uno de los sistemas oceanográficos más dinámicos del Atlántico sudoccidental. La interacción entre masas de agua de distintas temperaturas y características genera movimientos complejos que también pueden influir en el desplazamiento de residuos.

A diferencia de otros cañones submarinos del mundo, el de Mar del Plata no está conectado directamente con la plataforma continental. Esa particularidad, sumada a su distancia de la costa, hace menos probable que la basura provenga principalmente de desechos urbanos transportados desde tierra firme.

Los autores consideran que las actividades marítimas, especialmente la pesca, constituyen la fuente más probable de buena parte de los residuos. Entre los mecanismos posibles mencionan la pérdida o el descarte de materiales desde embarcaciones y su posterior desplazamiento hacia sectores profundos, donde pueden quedar retenidos por las características del relieve.

Sin embargo, el estudio no permite identificar qué embarcaciones originaron los objetos ni establecer con certeza el recorrido que siguieron antes de depositarse en el fondo.

Fuente: La Nación / PLOS One

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