A 22 años del terremoto que marcó a Catamarca: el milagro que la fe no olvida
El terremoto de 6,4 grados sacudió Catamarca hace 22 años y no dejó víctimas. ¿Qué mensaje dejó el rector del Santuario sobre la protección que la Virgen sigue brindando a la ciudad?
Este viernes, Catamarca conmemora una fecha que quedó grabada en la memoria de sus habitantes: el 22° aniversario del terremoto que sacudió el Valle Central y que, pese a su magnitud, no dejó víctimas fatales. Las celebraciones en honor a la Madre del Valle comenzaron bajo el lema “Lirio de los Valles, cuida a tus hijos”.
El rector del Santuario Mayor y Catedral Basílica de Nuestra Señora del Valle, presbítero Juan Ramón Cabrera, dialogó con La Isla FM 107.9 y este medio, y expresó su gratitud por participar de un nuevo aniversario de la protección de la Virgen sobre la capital. “No hemos tenido que lamentar víctimas fatales ni consecuencias desastrosas o angustiosas como las que lamentablemente se observan en otros países”, señaló.
Un hecho que la ciencia no explica
El movimiento sísmico, de 6,4 grados en la escala de Richter, ocurrió sobre el Valle Central y marcó para siempre a los catamarqueños que lo vivieron. Para el sacerdote, la protección divina fue evidente: “Todo se lo debemos a la Virgen, aunque algunos puedan objetar o dudar, el hecho ocurrió, la protección estuvo. Hay cosas que no se explican por la ciencia ni por la simple razón, y a eso nosotros lo llamamos un milagro”.
Cabrera también destacó el rol maternal de la Virgen morena en la historia de la provincia: “El manto sagrado de María Madre ha sostenido históricamente a miles de catamarqueños bajo su vocación maternal de cuidar, proteger y acompañar en momentos de adversidad”.
En cuanto al vínculo de los fieles con su fe, el rector invitó a aprovechar esta fecha para “decir 'gracias', pedir perdón por las veces que no somos tan agradecidos o no estamos presentes en las cosas de Dios, y solicitarle que nos siga protegiendo, porque solos no podemos”.
El legado de Mamerto Esquiú
La festividad mariana coincide con las conmemoraciones por el quinto aniversario de la beatificación del Beato Mamerto Esquiú. En el marco de un congreso que analiza sus escritos, su historia y su contribución a la Patria, Cabrera resaltó su figura como “un legado trascendental como santo y como ciudadano”.
El rector también reflexionó sobre la relación entre la Iglesia y la vida pública: “A veces se pretende separar drásticamente a la Iglesia del Estado, o se cuestiona la participación de los cristianos en la política. Sin embargo, muchos de nuestros dirigentes están bautizados. La Doctrina Social de la Iglesia compromete a buscar siempre el consenso, iluminar lo correcto e inspirar conductas basadas en valores universales como no robar y no mentir, preceptos presentes en todas las culturas”.