A 147 años de su fundación, un empresario roquense lanza una advertencia sobre el futuro de la ciudad

No fue la suerte: mientras Neuquén sancionó una ley para atraer inversiones, Roca mira sus 147 años con una frase incómoda. El diagnóstico de un empresario local y lo que propone para salir del estancamiento.

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A 147 años de su fundación, un empresario roquense lanza una advertencia sobre el futuro de la ciudad
A 147 años de su fundación, un empresario roquense lanza una advertencia sobre el futuro de la ciudad

En el aniversario de General Roca, el empresario local Carlos Pablo eligió no quedarse en el brindis: plantea que la ciudad perdió protagonismo y reclama acciones concretas para recuperarlo.

El 1° de septiembre General Roca cumple 147 años. Y como en toda casa que cumple años, conviene mirar alrededor con honestidad antes de brindar. Así arranca la columna de opinión que Carlos Pablo, empresario roquense, publicó con motivo del nuevo aniversario de la ciudad.

“Esta ciudad perdió protagonismo. No es una impresión: es un hecho que cualquier roquense puede apreciar”, sostiene. En su mirada, la fruticultura, que fue el corazón económico del Alto Valle, viene golpeada por una economía que le cambió las reglas una y otra vez. “Cada chacra que se levanta no es solo una hectárea menos: es una familia menos y un pueblo con menos raíces”, grafica.

¿Por qué Neuquén nos pasa el trapo?

Pablo se hace una pregunta incómoda: ¿Neuquén nos ganó por suerte? Y responde con un dato concreto: “No. Neuquén decidió”. En abril de 2025 sancionó la ley 3502, “Invierta en Neuquén”, que ofrece a quien se radique exenciones de ingresos brutos, sellos e inmobiliario por hasta diez años, financiamiento preferencial, subsidios a servicios básicos y acceso a tierra fiscal.

“Se podrá discutir la escala o su costo fiscal, pero no su lógica: el que invierte va donde lo esperan con reglas claras y beneficios”, afirma. Y agrega que Roca y Río Negro “pueden y deben hacer lo propio”.

Los tres ejes que propone

Para el empresario, la instalación de comercios e industrias “no es ni puede ser un tema más de la agenda local; es el tema”. Sin actividad privada nueva no hay empleo genuino, y sin empleo genuino no hay ciudad que crezca. En ese marco, plantea tres prioridades para el Municipio:

Primero, los trámites. Habilitar un comercio o radicar una industria no puede llevar meses de mostrador. Pide ventanilla única, plazos ciertos y silencio positivo cuando el Estado no contesta a tiempo. “La burocracia que hoy demora una habilitación es, en los hechos, un impuesto invisible que paga el que quiere producir acá”, sentencia.

Segundo, la carga tributaria. Propone aliviarla para el que se radica, invierte y toma gente: exenciones temporarias por radicación, por incorporación de empleo formal y por reinversión de utilidades. Y es contundente: “Una tasa que no se cobra sobre una empresa que nunca vino no recauda absolutamente nada. La que sí se instala, en cambio, paga después —todos los meses, durante años— y además emplea, compra a proveedores locales y hace girar el comercio”.

Tercero, las reglas. “Nadie invierte donde no puede prever”, dice. Estabilidad tributaria por un plazo determinado y suelo industrial con servicios completos valen tanto como cualquier descuento.

Infraestructura que falta y un diálogo que no aparece

A eso suma dos reclamos históricos: el aeropuerto Arturo Umberto Illia tiene pista y capacidad, pero no recibe vuelos comerciales desde hace años. “Ponerlo en funcionamiento no es una obra de vanidad: es conectividad para la ciudad y para toda la región”, insiste. Y menciona la Ruta 22, “columna vertebral del Valle”, por donde sale la fruta y viajan miles de vecinos todos los días.

Pero el obstáculo más caro, según Pablo, es la falta de diálogo entre el Gobierno Provincial y el Municipio. “Cuando la política se entretiene midiendo fuerzas, el que paga la cuenta no es ningún dirigente. Es el roquense común, que queda de rehén de una interna que no eligió”, denuncia.

Una ciudad con base para reconstruirse

Pese al diagnóstico, el empresario rescata las fortalezas de Roca: un hospital de referencia regional, universidad, diario y televisión propios, chacras, bodegas y comercio. “Lo que falta no son recursos, sino la decisión de ponerlos a trabajar juntos”, asegura.

Cierra con una referencia histórica: el 1° de septiembre de 1879 no había más que un fuerte, viento y una promesa. “Lo que vino después no lo hizo la historia oficial: lo hicieron las manos que abrieron los canales, los inmigrantes que llegaron sin idioma y los chacareros que plantaron sabiendo que la primera cosecha la iban a ver sus hijos”.

“Roca nunca creció esperando que le tocara el turno. Creció cuando se puso de acuerdo. A 147 años, la tarea es exactamente la misma: volver a abrirle paso a esta ciudad”, concluye.

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