El intendente de Villa Constitución salió a responder tras los 90 despidos en una empresa clave de la ciudad y apuntó contra el gobierno nacional: qué medida del Ejecutivo señaló como responsable del golpe al empleo local.
La ciudad de Villa Constitución atraviesa un momento delicado tras la confirmación de 90 despidos en una empresa referente en tecnología para el agro, que no logró sostenerse frente al contexto económico y notificó la salida de más de la mitad de su plantel. Frente a ese escenario, el intendente Jorge Berti salió a marcar postura y apuntó directamente contra las políticas de ajuste del gobierno nacional.
“Los gobiernos locales somos rehenes de las políticas nacionales que aumentan ferozmente el desempleo. Villa Constitución sigue padeciendo las políticas económicas y de desindustrialización... ¿Hasta cuándo?”, disparó el mandatario local.
Para Berti, lo que sucede en la ciudad no es un caso aislado: advirtió que puede tratarse de “la punta del iceberg” de una situación que afecta a numerosas localidades industriales del país.
Un ajuste que castiga a los sectores medios y pobres
El jefe municipal describió el ajuste sobre la actividad industrial como “cruel e innecesario” y sostuvo que golpea con especial dureza a los sectores medios y a los más vulnerables.
Su diagnóstico no se limita a la coyuntura: aseguró que las señales de alerta son cotidianas y vienen de antes. Mencionó empresas que bajan su ritmo, pymes que frenan inversiones, trabajadores que pierden el empleo y familias que empiezan a quedarse sin expectativas.
Las críticas al gobierno nacional
En ese marco, Berti cuestionó que el Ejecutivo nacional parezca más preocupado por cumplir con los intereses de la deuda que por cuidar a quienes sostienen el país todos los días. Y fue tajante al afirmar que no se puede naturalizar que la gente pierda el trabajo y también la esperanza.
“Los gobiernos locales somos rehenes de las políticas nacionales que hunden el consumo, aumentan ferozmente el desempleo e invisibiliza a quienes sufren descarnadamente sus consecuencias”, sentenció.
Además, lanzó una pregunta directa: “¿No lo ven o no quieren verlo?”, en referencia a lo que considera un desdén constante hacia los trabajadores.
Presión tributaria y falta de crédito
El intendente contrastó la gestión municipal con la política nacional y apuntó contra la presión y persecución tributaria del ARCA, con intereses elevados, ejecuciones fiscales y embargos bancarios que, según su visión, alcanzan niveles inéditos.
En ese punto aclaró que la morosidad de las pymes no responde a especulación, sino a la caída de las ventas y a la demora de los clientes en pagar sus productos. A eso sumó la falta de créditos y facilidades para producir y sostener a las pequeñas empresas justo cuando más lo necesitan.
“No estamos pidiendo empresas protegidas de la competencia ni privilegios. Estamos pidiendo condiciones razonables para competir”, afirmó.
Lo que hace el municipio y sus límites
Berti repasó las medidas que lleva adelante su gestión: reducción de cargas tributarias —entre ellas el DREI—, simplificación de trámites y acompañamiento a las empresas. Pero fue claro sobre los límites: desde una ciudad no se pueden reemplazar las decisiones macroeconómicas que definen las condiciones de competencia de la industria.
“Como Intendente hago y seguiré haciendo todo lo que está a mi alcance”, sostuvo, y responsabilizó al gobierno nacional por el deterioro en la calidad de vida de los argentinos.
El reclamo de Berti excede a su ciudad: pidió mirar lo que ocurre en las ciudades productivas del país y convocar con urgencia a empresarios, trabajadores, provincias y municipios para tomar decisiones diferentes. También cuestionó que se hable de reconversión cuando no hay alternativas ni tiempo para quienes pierden su trabajo.
El intendente recordó que en Villa Constitución todavía hay empresarios dispuestos a invertir, trabajadores que quieren trabajar y jóvenes capacitados que desean construir su futuro en la ciudad. Por eso cerró con un llamado directo a quienes tienen responsabilidades en otros niveles del Estado: salir del adormecimiento antes de que sea demasiado tarde.
Y remarcó que no debe naturalizarse que la Argentina deje de producir ni que sus ciudades pierdan el presente y, mucho menos, el futuro.