70 días de fuego: la fábrica que factura 777 millones y casi nadie ve trabajar
Pasó de facturar 14 millones a 777 millones de euros, pero su planta solo trabaja 70 días al año. ¿Cómo hace Mutti para abastecer al mundo el resto del calendario?
En Montechiarugolo, Italia, la planta de Mutti concentra casi toda su producción en apenas 70 días al año. Durante esa temporada trabaja sin pausa, los siete días de la semana y en tres turnos, para procesar más de 725.000 toneladas de tomates y facturar 777 millones de euros.
La compañía, que arrancó como un emprendimiento familiar a fines del siglo XIX, se convirtió en uno de los grandes referentes europeos de los derivados del tomate. En 2025 alcanzó una facturación de 777 millones de euros, un 10,6% más que el año anterior, y sus ventas llegaron a 403.000 toneladas.
Francesco Mutti, CEO y cuarta generación de la familia al frente del negocio, resume la particularidad de la empresa con una frase: “70 días de fuego”. En ese lapso se cosecha y se procesa la mayor parte de los productos. La clave está en el tiempo entre la cosecha y el primer procesamiento, que define la calidad final.
La obsesión por la materia prima
Antes de entrar al proceso industrial, los tomates pasan por controles que evalúan color, nivel de azúcar, acidez y posibles defectos. La calidad obtenida también influye en la relación con los productores: Mutti tiene un sistema de bonificaciones y penalizaciones.
La empresa busca además que el procesamiento sea inmediato después de la cosecha, para conservar mejor la textura y el sabor. En 2025 procesó más de 725.000 toneladas de tomates, el volumen más alto de su historia, e invirtió más de 20 millones de euros para ampliar su capacidad productiva.
De 14 millones a 777 millones
El crecimiento de Mutti fue explosivo en las últimas décadas. Pasó de facturar 14 millones de euros en 1994 a 777 millones en 2025. La estrategia combinó una apuesta por posicionar los productos derivados del tomate en un segmento de mayor valor con una fuerte expansión internacional.
Hoy el 60% de la facturación proviene de las exportaciones y los mercados europeos representan el 77% de sus ingresos. En 2025 la compañía alcanzó un EBITDA de 69 millones de euros y un beneficio neto de 22,1 millones, más del triple que el año anterior.
El clima, un factor que complica
El modelo de Mutti está atado al clima. El aumento de las temperaturas está modificando las fechas de cosecha en la zona de Parma y obliga a adaptar la planificación de una campaña que ya de por sí es muy corta. El desafío es procesar rápidamente una enorme cantidad de tomates en su punto justo y garantizar después su disponibilidad durante todo el año.
Para 2026, Mutti anunció un plan de inversiones de 42 millones de euros, dentro de un programa de 100 millones para cinco años, con el objetivo de seguir ampliando su capacidad productiva y consolidar su crecimiento internacional.
El control de los tomates antes de entrar a la fábrica. (Foto: Mutti Parma).