70 años del Abasto: el tesoro que escondía la feria y ahora quedará a la vista
Una campana que durante décadas ordenó la vida de la feria, un arado que habla de la tierra y una máquina de cortar fiambre que es pura nostalgia. La Feria y Mercado de Abasto de San Juan cumplió 70 años y abrió un museo con los objetos que guardaban los puesteros. ¿Qué historia escondía el predio?
La Feria y Mercado de Abasto Municipal de San Juan cumplió 70 años y lo festejó por todo lo alto: con música, chocolate con churros y la apertura de un museo que guarda piezas históricas rescatadas por los propios puesteros.
La celebración, que llevó el lema “70 años de trabajo, encuentro e identidad sanjuanina”, convocó a la intendente Susana Laciar, al ministro de Producción, Trabajo e Innovación, Gustavo Fernández, y a una multitud de vecinos, productores y trabajadores que durante toda la mañana recorrieron el predio.
Un museo que rescata la memoria
Entre los actos centrales, las autoridades descubrieron una placa conmemorativa y dejaron inaugurado oficialmente un espacio museístico con objetos que forman parte del patrimonio vivo de la feria.
Allí se pueden ver un juego de arado y herramientas de cosecha de vid, que remiten al trabajo rural y a la cultura de la cosecha; un microscopio y balanzas de precisión, testigos del rigor sanitario que caracterizó al antiguo matadero; y una máquina de cortar fiambre, postal del comercio de cercanía.
Pero hay una pieza que sobresale entre todas: la campana. Durante décadas, su sonido marcó el inicio y el final de cada jornada, y reunía a productores, comerciantes y compradores bajo un mismo compromiso de trabajo y comunidad.
“Hay un profundo compromiso por poner en valor la historia de la Ciudad de San Juan, orgullosamente la Capital de todos los sanjuaninos”, expresó Laciar, y agregó: “Que tengamos 70 años y muchos más, con lugares de encuentro, de feria, de trabajo, porque con sus manos, con su esfuerzo, con su pasión hacen grande nuestra Ciudad”.
Arte en vivo para sellar el aniversario
La jornada también tuvo su costado artístico: el muralista Felipe Lloveras, conocido como “LLove”, realizó en vivo una obra conmemorativa que fue tomando forma mientras transcurría la fiesta. Los presentes se acercaron para acompañar el proceso creativo y ver cómo la historia de la feria se transformaba en arte.
Con esta celebración, la Municipalidad buscó reivindicar al Abasto no solo como un espacio comercial, sino como parte fundamental de la memoria diaria de la Ciudad, homenajeando a las generaciones de puesteros, productores y trabajadores que lo construyeron durante siete décadas.