40 años salvando vidas: el Instituto de Cardiología de Corrientes, segundo mejor del país
El Instituto de Cardiología de Corrientes celebró 40 años como el segundo mejor centro del país. ¿Sabés qué modelo de gestión lo hizo posible y cuántas vidas salva por año?
Fundado en 1986, el Instituto de Cardiología “Juana Francisca Cabral” celebró su 40° aniversario consolidado como el segundo mejor centro cardiovascular de Argentina. Su director, el doctor Julio Vallejos, repasó los hitos de una institución que ya es parte del alma de Corrientes.
Un hito de perseverancia
“Para nosotros es un verdadero júbilo este día”, expresó Vallejos. El médico destacó el mérito de mantener un proyecto de excelencia pese a los avatares del país: “Que una institución de salud en Argentina esté aquí festejando estos 40 años, metida en el corazón de los correntinos, es motivo de celebración”.
Los pioneros —doctores Joaquín García, Reinaldo Badaracco y “Tono” González— imaginaron en 1986 un espacio para cuidar el corazón de la región. Hoy el lema de los festejos lo resume: “40 años en tu corazón, en el corazón de los correntinos”.
Excelencia validada y modelo mixto
El prestigio no es autoproclamado: rankings latinoamericanos ubican al instituto en el segundo puesto nacional. El éxito se apoya en un modelo de gestión que articula lo público y lo privado. “Dando lo mejor de cada uno para que esté al servicio de todos”, explicó Vallejos.
Las cifras son contundentes: 125.000 personas atendidas por año en consultorios externos y 5.000 procedimientos de alta complejidad anuales. Desde cirugías a recién nacidos con cardiopatías congénitas hasta bypass, reemplazos valvulares y trasplantes cardíacos.
Docencia, investigación y capital humano
Tres pilares sostienen la casa: asistencia, docencia e investigación. Para Vallejos, la docencia es la esencia. En cuatro décadas, el instituto formó recursos humanos que hoy se expanden por todo el Nordeste y el país.
Para atender semejante demanda, cuenta con 853 trabajadores: 70% del ámbito de la salud y 30% de apoyo (administrativos, ingenieros, arquitectos). “Una conformación idónea”, evaluó el director, destacando el departamento de Arquitectura con residencia hospitalaria y el área de Ingeniería Clínica, que planifican cada ampliación bajo un plan maestro.
El legado de Favaloro y el compromiso de la comunidad
Vallejos evocó al doctor René Favaloro, quien prefería ser recordado como docente. “Tal vez el acto de docencia más grande que nos dejó Favaloro fue su muerte, porque nos enseñó a valorar a una persona cuando no la teníamos”, reflexionó.
Con esa enseñanza, lanzó un mensaje: “Si no aprendimos, es hora de que nos demos cuenta de que no podemos dejar perder al Instituto de Cardiología. Sería bueno que hoy valoremos lo que tenemos y apoyemos para seguir asistiendo a tantos correntinos”.
Cuarenta años después, el instituto reafirma su pacto con la comunidad: seguir latiendo con fuerza, tecnología y calidez humana al servicio de toda la región.