26 años al frente de una pizzería en Dolores: el día que agarró la calculadora y lo cambió todo

26 años al frente de una pizzería, una calculadora sobre la mesa y una decisión que lo dejó sin negocio, sin bote y sin rutina. Jorge hoy vive frente al mar en un colectivo doble piso que transformó con sus propias manos.

· 4 min de lectura
26 años al frente de una pizzería en Dolores: el día que agarró la calculadora y lo cambió todo
26 años al frente de una pizzería en Dolores: el día que agarró la calculadora y lo cambió todo

Jorge tenía una vida armada en Dolores: 26 años al frente de una pizzería, un bote de pesca y una rutina que conocía de memoria. Hasta que una mañana de viernes, calculadora en mano, tomó una decisión que lo sacó de eje. Vendió el negocio, se desprendió de sus pertenencias y, a los 55 años, se lanzó a vivir de otra manera: arriba de un colectivo de larga distancia convertido en casa, frente al mar, en Punta Médanos.

Lo contó él mismo en el canal de YouTube Pibitos Viajeros, donde repasó cómo pasó de la vida comercial a una existencia sin horarios fijos. Según relató, el cambio le resultó una bendición diaria.

Del volante a la cocina: cómo camperizó un colectivo doble piso

El corazón de su nueva vida es un colectivo doble piso modelo 2007, carrocería Marco Polo y motor Mercedes Benz. Antes de caer en sus manos, ese rodado transportaba hasta 63 pasajeros en rutas hacia Brasil. Jorge nunca había manejado un vehículo de ese porte, y tampoco tenía fondos para pagar mano de obra: así que aprendió carpintería, electricidad y termofusión para transformarlo por su cuenta. Hace cinco años que ese colectivo es su hogar permanente.

La planta baja alberga una cocina equipada, un baño adaptado y el sistema de conectividad Starlink. Arriba, el espacio funciona como living y dormitorio, con muebles de madera reciclada y una mesa giratoria que le permite mirar el paisaje marítimo desde distintos ángulos. La energía sale de paneles solares, baterías e inversores, y el agua llega desde una perforación cercana.

La isla de Punta Médanos y el flechazo con el horizonte

Jorge llegó a la denominada isla de Punta Médanos un 26 de noviembre. Recuerda ese momento con precisión: después de atravesar una zona de acacias, el horizonte se abrió ante sus ojos y sintió, según sus palabras, “un amor a primera vista”.

El lugar no cuenta con servicios convencionales, así que él mismo montó una proveeduría para asistir a otros viajeros. Ofrece carnada, hielo y alimentos básicos a quienes llegan a la zona. Esa actividad lo conectó con una comunidad solidaria donde convive gente de distintos países y orígenes.

Vivir con vientos de 90 km/h y una frase que lo explica todo

La vida en el playón no es sencilla. El clima es duro: los vientos pueden alcanzar los 90 kilómetros por hora y las tormentas de arena golpean la estructura de su vivienda. Jorge compara la experiencia con la vida a bordo de un barco, porque el movimiento del rodado es constante. Aun así, valora la paz del entorno y la ausencia de horarios rígidos.

“Aprendí a no tener dinero”, reveló en la entrevista. Cuando arrancó su viaje llevaba 50 mil pesos en efectivo y una billetera virtual con límites. Para él, la mochila vacía facilita la felicidad: sin cargas ni arrepentimientos.

Hachi, Antonia y una red de viajeros que se ayudan

Jorge no está solo: lo acompañan su caniche Hachi y su gata Antonia. También recibió una mano de otros viajeros. Un conocido le facilitó un Jeep para hacer tareas de asistencia durante el invierno, la época en que el flujo de turistas cae en picada.

A pesar de que su entorno le insistió para que escriba un libro o comparta sus experiencias, él mantiene un perfil bajo en redes sociales, donde aparece como @antoniobusdolores.

Encuentro de rodanteros y un futuro sin planes cerrados

Para septiembre organizó un encuentro de rodanteros en el predio, con la idea de fomentar el intercambio entre quienes buscan alternativas de vida. Jorge planea su futuro con cautela, sin destinos definitivos y con una premisa clara: disfrutar cada instante sin planificaciones exhaustivas. Invita a los interesados a visitar su hogar en Punta Médanos, convencido de que un cambio de vida siempre resulta positivo.

Más para leer

Esperaron más de 25 años por el papel que los hace dueños de su tierra: 168 familias del barrio Luz y Esperanza dieron el paso clave
Sociedad
El puente Belgrano ya tenía un plan para blindar sus pilares: por qué nunca se hizo
Sociedad
Proveedores de Fiambalá coparon el acceso a la planta de litio con un mensaje que retumba
Sociedad
El centro de Rosario amaneció bajo el granizo: las calles que quedaron anegadas
Sociedad
Tenés que comprar un remedio: el buscador que te dice cuánto ponés vos y cuánto pone Ipross
Sociedad
Ocho turnos por viernes y ya no queda lugar: el viaje que deben hacer las mujeres de Los Antiguos para una mamografía
Sociedad